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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
PRIMERA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Diciembre de 1994
Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad:
Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas
Los Jefes de Estado y de Gobierno elegidos de las
Américas estamos comprometidos a fomentar la prosperidad, los valores y las
instituciones democráticas y la seguridad de nuestro Hemisferio. Por primera vez
en la historia, las Américas son una comunidad de sociedades democráticas. Si
bien nuestros países enfrentan diferentes desafíos en materia de desarrollo,
están unidos en la búsqueda de la prosperidad a través de la apertura de
mercados, la integración hemisférica y el desarrollo sostenible. Estamos
decididos a consolidar y fomentar vínculos mas estrechos de cooperación y a
convertir nuestras aspiraciones en realidades concretas.
Reiteramos nuestra firme adhesión a los principios del derecho internacional y a
los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en
la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), incluidos los de la
igualdad soberana de los Estados, la no intervención, la autodeterminación de
los pueblos y la solución pacifica de controversias. Reconocemos la
heterogeneidad y la diversidad de nuestros recursos y culturas. Asimismo,
estamos convencidos de que podemos promover los intereses y valores que
compartimos a través de la creación de pactos firmes.
Preservar y fortalecer la comunidad de
democracias de las Américas
La Carta de la Organización de los Estados Americanos establece que la
democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el
desarrollo de la región. La democracia es el único sistema político que
garantiza el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho; a la vez,
salvaguarda la diversidad cultural, el pluralismo, el respeto de los derechos de
las minorías y la paz en y entre las naciones. La democracia se basa, entre
otros principios fundamentales, en elecciones libres y transparentes, e incluye
el derecho de todos los ciudadanos a participar en el gobierno. La democracia y
el desarrollo se refuerzan mutuamente.
Reafirmamos nuestro compromiso de preservar y fortalecer nuestros sistemas
democráticos en beneficio de todos los pueblos del Hemisferio. A través de los
organismos competentes de la OEA, trabajaremos en favor del fortalecimiento de
las instituciones democráticas y de la promoción y defensa de los regímenes
democráticos constitucionales, de conformidad con la Carta de la OEA. Apoyamos
los esfuerzos de esta Organización en favor de la paz y la estabilidad
democrática, social y económica de la región.
Reconocemos que nuestros pueblos buscan con ahínco mayor capacidad de respuesta
y eficiencia por parte de nuestros gobiernos. La democracia se fortalece
mediante la modernización del Estado, que incluye aquellas reformas que agilizan
su funcionamiento, reducen y simplifican las normas y los procedimientos
gubernamentales, y aumentan la transparencia y la responsabilidad de las
instituciones democráticas. Considerando que es esencial que todos los sectores
de la sociedad tengan acceso expedito y eficaz a la justicia, afirmamos que la
independencia del poder judicial constituye un elemento crucial para la
existencia de un sistema jurídico eficiente y de una democracia duradera.
Nuestro objetivo final es mejorar la satisfacción de las necesidades de la
población, especialmente de las mujeres y los grupos mas vulnerables, incluidos
las poblaciones indígenas, los discapacitados, los niños ancianos y las minorías.
La democracia efectiva requiere que la corrupción sea combatida de manera
integral, toda vez que constituye un factor de desintegración social y de
distorsión del sistema económico que socava la legitimidad de las instituciones
políticas.
Reconociendo los efectos nocivos que generan el crimen organizado y las drogas
ilícitas sobre nuestras economías y valores éticos, y sobre la salud publica y
la estructura social, nos uniremos en la lucha contra el consumo, la producción,
el trafico y la distribución de narcóticos, así como en contra del lavado de
dinero y el trafico ilícito de armas y de sustancias químicas precursoras.
También cooperaremos para formular estrategias viables para el desarrollo
alternativo en aquellos países en donde existen cultivos ilícitos. La
cooperación deberá extenderse a programas nacionales e internacionales
destinados a reducir la producción, uso y trafico de drogas ilícitas y a la
rehabilitación de adictos.
Condenamos el terrorismo en todas sus formas y combatiremos conjunta y
firmemente los actos terroristas en cualquier parte de las Américas, a través de
todos los medios legales.
Reconociendo la importante contribución de los individuos y asociaciones en el
ejercicio efectivo del gobierno democrático y en la ampliación de la cooperación
entre los pueblos del Hemisferio, facilitaremos su plena participación en las
actividades políticas, económicas y sociales, de conformidad con la legislación
de cada país.
Promover la prosperidad a través de la
integración económica y el libre comercio
Nuestro progreso económico continuo depende de políticas económicas sólidas, del
desarrollo sostenible y de un sector privado dinámico. Una clave para la
prosperidad es el comercio sin barreras, sin subsidios, sin practicas desleales
y con un creciente flujo de inversiones productivas. La eliminación de los
obstáculos para el acceso al mercado de los bienes y servicios entre nuestros
países promoverá nuestro crecimiento económico. Una economía mundial en
crecimiento aumentara también nuestra prosperidad interna. El libre comercio y
una mayor integración económica son factores clave para elevar el nivel de vida,
mejorar las condiciones de trabajo de los pueblos de las Américas y proteger
mejor el medio ambiente.
Por consiguiente, decidimos iniciar de inmediato el establecimiento del "Area de
Libre Comercio de las Américas" en la que se eliminaran progresivamente las
barreras al comercio y la inversión. Asimismo, resolvemos concluir las
negociaciones del "Area de Libre Comercio de las Américas" a mas tardar en el
año 2005, y convenimos en alcanzar avances concretos hacia el logro de este
objetivo para el final de este siglo. Reconocemos el progreso que ya se ha
obtenido a través de las acciones unilaterales de cada una de nuestras naciones
y de los acuerdos comerciales subregionales de nuestro Hemisferio. Sobre la base
de los acuerdos subregionales y bilaterales existentes ampliaremos y
profundizaremos la integración económica hemisférica, haciéndolos mas parecidos.
Conscientes de que la inversión constituye el principal motor del crecimiento en
el Hemisferio, la alentaremos, colaborando en el establecimiento de mercados mas
abiertos, transparentes e integrados. En este sentido, nos comprometemos a crear
mecanismos sólidos que promuevan y protejan el flujo de inversiones productivas
en el Hemisferio, y fomenten el desarrollo y la integración progresiva de los
mercados de capital.
A fin de avanzar en la integración económica y el libre comercio, crearemos una
infraestructura hemisférica con la cooperación y el financiamiento del sector
privado y de las instituciones financieras internacionales. Este proceso, que
requiere de un esfuerzo de cooperación en áreas tales como telecomunicaciones,
energía y transporte, permitirá el movimiento eficiente de bienes, servicios,
capital, información y tecnología, que son la base de la prosperidad.
Reconocemos que a pesar de los avances considerables en la solución del problema
de la deuda en el Hemisferio, la carga que representa un elevado endeudamiento
externo continua obstaculizando el desarrollo de algunos de nuestros países.
Reconocemos que la integración económica y la creación de un área de libre
comercio serán tareas complejas, particularmente a la luz de las amplias
diferencias en los niveles de desarrollo y en el tamaño de las economías de
nuestro Hemisferio. Permaneceremos conscientes de estas diferencias a medida que
avancemos hacia la integración económica en el Hemisferio. Recurriremos a
nuestros propios recursos, inventiva y capacidades individuales, así como a la
comunidad internacional para que nos ayuden a lograr nuestros objetivos.
Erradicar la pobreza y la discriminación en
nuestro Hemisferio
Resulta políticamente intolerable y moralmente inaceptable que algunos sectores
de nuestras poblaciones se encuentren marginados y no participen plenamente de
los beneficios del desarrollo. Con el objetivo de lograr una mayor justicia
social para todos nuestros pueblos, nos comprometemos individual y
colectivamente a mejorar el acceso a la educación de calidad y a la atención
primaria en materia de salud, así como a erradicar la pobreza extrema y el
analfabetismo. Todos deben tener acceso a los frutos de la estabilidad
democrática y del crecimiento económico, sin discriminación por motivos de raza,
sexo, nacionalidad de origen o religión.
En observancia del Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo,
concentraremos nuestros esfuerzos en mejorar el ejercicio de los derechos
democráticos de las poblaciones indígenas y su acceso a los servicios sociales.
Conscientes de que la prosperidad ampliamente compartida contribuye a la
estabilidad hemisférica y a una paz y democracia duraderas, reconocemos nuestro
interés común en la creación de oportunidades de empleo que mejoren los ingresos,
los salarios y las condiciones de trabajo de todos nuestros pueblos.
Invertiremos en la gente para que todos los individuos del Hemisferio tengan la
oportunidad de desarrollar todo su potencial.
El fortalecimiento del papel de la mujer en todos los aspectos de la vida
política, social y económica de nuestros países es esencial para reducir la
pobreza y las desigualdades sociales, y promover la democracia y el desarrollo
sostenible.
Garantizar el desarrollo sostenible y conservar
nuestro medio ambiente para las generaciones futuras
El progreso social y la prosperidad económica solo se pueden mantener si
nuestros pueblos viven en un entorno saludable y nuestros ecosistemas y recursos
naturales se utilizan cuidadosamente y de manera responsable. Para avanzar en el
cumplimiento de los compromisos asumidos en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en
1992, y en la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños
Estados Insulares, celebrada en Barbados en 1994, formaremos alianzas de
cooperación con el fin de fortalecer nuestra capacidad para prevenir y controlar
la contaminación, proteger los ecosistemas y emplear de manera sostenible los
recursos biológicos, y fomentar la producción y el uso limpio, eficiente y
sostenible de la energía. Para beneficiar a las generaciones futuras a través de
la conservación del medio ambiente, incluido el uso racional de nuestros
ecosistemas, recursos naturales y patrimonio biológico, continuaremos buscando
la cooperación tecnológica, financiera y de otros tipos.
Fomentaremos el bienestar social y la prosperidad económica en formas que tomen
plenamente en cuenta el impacto que producimos sobre el medio ambiente.
Convenimos en respaldar la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible,
que busca fortalecer las democracias de esa región mediante la promoción de la
prosperidad social y económica, y la gestión racional del medio ambiente. En ese
contexto, apoyamos la convocatoria de otras reuniones regionales sobre
desarrollo sostenible.
Nuestra Declaración constituye un conjunto de compromisos integrales que se
refuerzan mutuamente con miras a alcanzar resultados concretos. De conformidad
con el Plan de Acción anexo y reconociendo las distintas capacidades y
ordenamientos jurídicos de cada nación, nos comprometemos a cumplirlos sin
demora.
Instamos a la OEA y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que brinden
asistencia a los países en el cumplimiento de dichos compromisos, apoyándose
significativamente en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la
Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL),
así como en los organismos subregionales de integración.
A fin de dar continuidad a los esfuerzos tendientes a promover la participación
política nacional, convocaremos reuniones temáticas de alto nivel para tratar
asuntos como comercio, mercados de capital, sector laboral, energía, educación,
transporte, telecomunicaciones, lucha contra las drogas y otras iniciativas
contra el crimen, desarrollo sostenible, salud, y ciencia y tecnología.
A fin de garantizar la participación y el compromiso de los individuos,
invitamos al sector privado, al sector laboral, los partidos políticos, las
instituciones académicas y otros actores y organizaciones no gubernamentales a
cooperar y participar en nuestros esfuerzos nacionales y regionales,
fortaleciendo así los vínculos entre los gobiernos y la sociedad.
Nuestras treinta y cuatro naciones comparten un compromiso ferviente en favor de
las practicas democráticas, la integración económica y la justicia social. Nunca
antes nuestros pueblos se habían encontrado en mejores condiciones para expresar
sus aspiraciones y aprender los unos de los otros. Las condiciones para la
cooperación hemisférica son propicias. Por lo tanto, en representación de todos
nuestros pueblos, en cuyo nombre suscribimos esta Declaración, aprovechamos esta
oportunidad histórica para crear un Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad de
las Américas.
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