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1.
INTRODUCCIÓN: LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA
Y EL ÁREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS
1.1 El atraso tecnológico
En el vigésimo período extraordinario de sesiones de la
Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) celebrado
en México, en febrero de 1994, al definirse las prioridades del Consejo
Interamericano de Desarrollo Integral (CIDI), se subrayó la necesidad de que la
OEA se aparte del "...criterio tradicional orientado a la ayuda y explore,
en su lugar, formas de cooperación basadas en alianzas..."/ La
Asamblea agregó que "la alianza para el desarrollo debe facilitar el logro
de los objetivos fijados por los propios Estados miembros, respaldando la
canalización de recursos adicionales para complementar los esfuerzos nacionales,
de acuerdo con las prioridades fijadas por la Asamblea General y el plan estratégico
diseñado por el CIDI". En el mismo período de sesiones, la Asamblea
General definió el "desarrollo científico y el intercambio y la
transferencia de tecnología" como áreas prioritarias para fomentar la
cooperación e instruyó al CIDI para que abordase estos temas en su plan estratégico.
Un respaldo similar a las actividades científicas y tecnológicas brindó la
Cumbre de las Américas y la reunión hemisférica de ministros responsables de
la ciencia y la tecnología, en Cartagena.
La Cumbre de Miami dio a la OEA un mandato clave: respaldar
el compromiso de los países del Continente con un proceso irreversible de
integración económica basado en los acuerdos comerciales bilaterales y
subregionales existentes en una economía global para negociar el Área de Libre
Comercio de las Américas.
Los países de la región que participan en el proceso de
globalización podrían enfrentar dos situaciones adversas que tendrán que ser
abordadas:
a) una disparidad de la distribución del ingreso entre los
países y dentro de ellos.
b) un creciente desnivel tecnológico entre los países que
invierten en procesos innovadores y los países que no podrían asignar o no
asignarían recursos suficientes para respaldar la investigación y el
desarrollo. Este desnivel tecnológico tiene efectos significativos en el
bienestar de las naciones dado que determina las diferencias de productividad
y distribución del ingreso entre los países y dentro de ellos.
Este desnivel tecnológico fue claramente definido por los
Jefes de Gobierno de la región ya en 1967, cuando decidieron crear el programa
regional de desarrollo científico y tecnológico para América Latina, en el
marco de la OEA. "La América Latina compartirá los beneficios del actual
progreso científico y tecnológico para reducir el creciente atraso con
respecto a las naciones altamente industrializadas en materia de técnicas de
producción y condiciones de vida"./ Este atraso se ha
profundizado al punto de amenazar con transformarse en un abismo insalvable,
especialmente debido al vertiginoso ritmo de los adelantos en áreas de alta
tecnología tales como la informática, la microelectrónica, la biotecnología,
nuevos materiales, tecnologías de comunicaciones digitales comprimidas, etc.
Estos adelantos no sólo son de carácter científico sino que requieren
personal altamente capacitado para aplicar estas tecnologías. De manera que el
atraso ya no se reduce al desarrollo de las tecnologías adecuadas, sino que
ahora comprende la falta de preparación para aplicar tecnologías estándar. El
reconocimiento de esta carencia por parte de los dirigentes de la región se ve
reflejado en el decidido respaldo a las actividades científicas y tecnológicas
expresado en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami.
1.2 Una estrategia científica y tecnológica
para la región
No sería práctico que todos los países de América Latina
y el Caribe procuraran la autosuficiencia científica y tecnológica. Esta
estrategia ha sido emprendida por algunos países en las décadas pasadas pero
ha quedado demostrado que sus objetivos son imposibles de lograr. El gasto
necesario para alcanzar esos objetivos está fuera del alcance de la mayoría de
los países. La tendencia moderna entre las naciones, al igual que entre las
empresas privadas, es iniciar proyectos conjuntos, por lo menos hasta que el
nuevo conocimiento generado tiene cierto valor de propiedad. Por cierto que es
posible que las naciones definan un rubro en el mercado en el que se manejen con
relativa solvencia. Otra política que se ha intentado aplicar en muchos países
es la adquisición de tecnología o la creación de una atmósfera favorable a
la inversión privada internacional. Esta política, como medio para impulsar el
cambio tecnológico, tiene sus propios y graves inconvenientes.
El simple hecho de adquirir tecnología exige un mínimo
conocimiento de las técnicas disponibles y conocer principios científicos básicos
en los que se basa cada tecnología. Sin este conocimiento, la selección,
adquisición y adaptación de la tecnología a las condiciones locales, para que
funcione en forma eficaz, se torna realmente difícil.
Por otro lado, las empresas transnacionales requieren
personal calificado a todos los niveles, incluido el científico. Una de las
actuales estrategias de las empresas internacionales es concentrar su inversión,
especialmente las más productivas, en aquellos países que pueden ofrecer una
mano de obra científica y tecnológica más capacitada. El contexto apropiado
para la inversión no es sólo el de la estabilidad macroeconómica, sino que
incluye también una cierta capacidad técnica a todos los niveles educativos y
laborales.
1.3 Relaciones entre la ciencia, la
tecnología y el desarrollo
1.3.1 Necesidad de contar con una
infraestructura científica sólida y de controlar los cambios tecnológicos
modernos
Existen pruebas contundentes que demuestran la importancia de
la ciencia y la tecnología para el desarrollo social y económico de los países
y las comunidades. Los Ministros de Relaciones Exteriores y de Finanzas,
reunidos en el contexto de la OCDE, reconocieron formalmente este hecho en su
declaración sobre un "programa tecnológico y económico", emitido en
1991./ Casi al mismo tiempo, la CEPAL, en su importante informe
"Igualdad social y cambios en las modalidades de producción: un criterio
integral"/ expresó una idea fundamental similar acerca de la
función de los cambios tecnológicos en el fomento de un crecimiento económico
sostenible. En la reunión de Ministros de Industria de América Latina y el
Caribe, celebrada en septiembre de 1995 con el auspicio de UNIDO, en Montevideo,
entre los temas considerados se incluían fundamentalmente los que se refieren a
las esferas que exigen mayores insumos científicos y tecnológicos, como la
aplicación de tecnologías no contaminantes competitivas y actividades que
requieren una estrecha interacción con metodologías científicas y tecnológicas
tales como el control de calidad, la normalización y la metrología. La OCDE
resume este consenso mundial:
a) El "cambio tecnológico" constituye el factor
que más incide en el crecimiento económico.
b) La investigación y el desarrollo están decisivamente
vinculadas al crecimiento de la productividad en las empresas.
c) Los sectores que crecen con mayor rapidez en la economía
mundial y las categorías del comercio mundial que más rápidamente se
expanden presentan un uso intensivo de la tecnología.
d) La participación en el comercio mundial está
correlacionada con la actividad innovadora.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) afirma que en un
mundo en que el manejo de la tecnología es la clave para la competitividad,
"el desafío de los países de la región será adquirir y mantener el
manejo de los cambios tecnológicos contemporáneos./
1.3.2 Necesidad de un sistema de innovación
nacional
El BID señala que, a fin de absorber y manejar los cambios
tecnológicos contemporáneos, controlar algunas tecnologías no basta. Es
necesario contar con un "sistema institucional" o "sistema
nacional de innovación". La esencia de "toda estrategia eficiente será,
pues, el fortalecimiento de las competencias sistémicas". Esto se refiere
no sólo a las actividades del sector público, sino a la cooperación de este
sector con otros a fin de liberar y respaldar las fuerzas creativas de la
sociedad, generando un contexto global que facilite y favorezca la innovación.
Este sistema va de los servicios tecnológicos al sector productivo y de
servicios tales como la metrología, la normalización y el control de calidad,
a la capacidad para adaptar tecnologías y resolver problemas técnicos con
soluciones nuevas.
Para lograr este objetivo, es necesario establecer una sólida
infraestructura científica y tecnológica y contar con una comunidad de
investigación que conozca el nivel de desarrollo actual de amplias esferas
científicas y tecnológicas. También es necesario desarrollar una cultura
sostenible de investigación y desarrollo y esta capacidad en áreas
prioritarias. Es esencial también contar con un sistema educativo de alta
calidad que responda a las necesidades del sector productivo para satisfacer las
necesidades de personal de un sector productivo moderno.
Por otro lado, la existencia de una base de investigación y
desarrollo adecuada no necesariamente da lugar al desarrollo social y económico.
Pero, no obstante, éste era el criterio prevaleciente cuando se creó el
programa de desarrollo científico y tecnológico regional de la OEA. La opinión
prevaleciente en esa época se basaba en el modelo lineal del proceso innovador,
que partía de la hipótesis de que si uno hacía "buena" ciencia, el
desarrollo tecnológico vendría automáticamente. Pero este modelo simplista ya
no es aceptado. "La comprensión de las innovaciones tecnológicas ha
cambiado recientemente en forma extraordinaria. Los modelos interactivos, que
difieren muchísimo del antiguo enfoque lineal, ponen ahora el acento en la
función primordial del diseño industrial, sus efectos en el mercado y en la
propia tecnología entre las distintas fases de la innovación y las numerosas
interacciones entre la ciencia, la tecnología y otras actividades vinculadas a
la innovación en las empresas y entre ellas".
Los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, en la
Cumbre de Miami, y los ministros responsables de la ciencia y la tecnología, en
su Declaración de Cartagena, reconocieron "la función estratégica que
cumple la ciencia y la tecnología en el desarrollo económico y social y en la
protección ambiental" y la necesidad de enfocar el tema en forma
sistémica.
También reconocieron que "el desarrollo de la capacidad
científica y tecnológica en el continente es un objetivo que requiere una
inversión sustancial de todos los países".
1.4 Importancia de la cooperación
continental en ciencia y tecnología
Si bien los Ministros aceptaron los esfuerzos individuales de
los países miembros, recomendaron encarecidamente la cooperación continental
en materia de desarrollo científico y tecnológico. También tomaron nota de
que el costo de la investigación científica exige compartir la "masa crítica"
y los centros de excelencia, y reconocieron el aporte de las redes científicas
en el fomento de la cooperación en investigación./
La cooperación en las actividades científicas y tecnológicas
entre los países e inclusive entre las empresas, en el momento actual, es más
la norma que la excepción. El costo es uno de los factores en la esfera de la
ciencia de alto nivel, como es el caso de la física de alta energía o el
estudio de los genomas humanos, aunque otros aspectos exigirían incluir la
disponibilidad de una "masa crítica" de recursos humanos científicos
con calificaciones complementarias. Los países de la Unión Europea
reconocieron la necesidad de esta cooperación en unas de las primeras etapas de
su formación. Sus programas marco "cooperativos" sirven de modelo
para muchas iniciativas de cooperación internacional, pero no se limitan al área
de la alta tecnología. Internet (las red de las redes) es quizás el ejemplo más
claro de cooperación entre las comunidades científicas.
Es evidente que la cooperación en cualquier campo
complementa y multiplica los esfuerzos individuales. Sin embargo, quizá no haya
otra esfera en que la colaboración tiene mayores efectos y posibilidades de
rendimiento que en los emprendimientos vinculados a la ciencia y la tecnología.
Esta cooperación en las actividades científicas y tecnológicas permite que la
experiencia de cada parte se complemente, reduciendo así el tiempo que llevan
las innovaciones. La Cumbre de las Américas y la reunión de ministros
responsables de la ciencia y la tecnología reconocieron este adelanto al
recomendar la cooperación continental en los campos de la ciencia y la tecnología.
Sin embargo, esta cooperación es más bien costosa, por lo cual esos esfuerzos
se justifican cuando dan lugar a un valor agregado, es decir, en los casos en
que el producto tiene mayor valor actual o futuro que el costo total de los
insumos.

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