4.1 INTRODUCCIÓN
El lactosuero es uno de los materiales más
contaminantes que existen en la industria alimentaria. Cada 1,000 litros
de lactosuero generan cerca de 35 kg de demanda biológica de oxígeno (DBO)
y cerca de 68 kg de demanda química de oxígeno (DQO). Esta fuerza
contaminante es equivalente a la de las aguas negras producidas en un día
por 450 personas (Jelen, 1979).
Más aún, no usar el lactosuero como alimento es un
enorme desperdicio de nutrimentos; el lactosuero contiene un poco más del
25 % de la proteínas de la leche, cerca del 8 % de la materia grasa y
cerca del 95 % de la lactosa. Como se mostró anteriormente, por lo menos
el 50 % en peso de los nutrimentos de la leche se quedan en el lactosuero.
Los mismos 1,000 litros de lactosuero a los que nos
referimos arriba contienen más de 9 kg de proteína de alto valor
biológico, 50 kg de lactosa y 3 kg de grasa de leche. Esto es equivalente
a los requerimientos diarios de proteína de cerca de 130 personas y a los
requerimientos diarios de energía de más de 100 personas.
En términos de composición y de valor energético,
los sólidos del lactosuero son comparables a la harina de trigo, como se
muestra en la Tabla 7.
Por consiguiente, es importante que la industria de
quesería tenga un portafolio de opciones para usar el lactosuero como
base de alimentos, preferentemente para el consumo humano, con el fin
adicional de no contaminar el medio ambiente y de recuperar, con creces,
el valor monetario del lactosuero.

Ahora bien, no todos los lactosueros son iguales. Una
de las diferencias principales entre ellos es su composición, que depende
no solamente de la composición de la leche para quesería y del contenido
de humedad del queso sino, de manera muy significativa, del pH al que el
lactosuero se separa de la cuajada.
Los lactosueros de quesos más ácidos tienen mayor
contenido de minerales que los lactosueros de quesos menos ácidos, como
lo muestra la Tabla 8. Como veremos más adelante, esto tiene
implicaciones importantes a la hora de procesar el lactosuero para
convertirlo en un requesón, en una bebida, o en otro alimento.
Por otro lado, la "capacidad de amortiguamiento"
(la variación del pH como función de las cantidades añadidas de ácidos
y bases fuertes) de un lactosuero está deteminada principalmente por las
concentraciones de lactato y fosfato (Jeness et al., 1974), por lo que
también depende del pH al que el lactosuero fue separado de la cuajada
durante la fabricación de queso. Estas propiedades son importantes
durante el tratamiento térmico y la precipitación de proteínas
lactoséricas para elaborar requesones y, desde luego, también dependen de otros factores tales como la
concentración de sólidos en el lactosuero.

La Tabla 9 muestra la composición de un lactosuero
típico. Aquí cabe resaltar que la proteína en los lactosueros incluye
la fracción denominada glicomacropéptido, que constituye aproximadamente
el 4% de la caseína total y que pasa al lactosuero debido a la acción
enzimática del cuajo o renina sobre la k-caseína.
Esta fracción representa cerca del 13 % de la proteína total (N x 6.38)
en un lactosuero típico.
Además del glicomacropéptido, en un lactosuero la
fracción coagulable por calor consiste predominantemente de las
proteínas b-lactoglobulina
y a-lactalbúmina.
La fracción denominada proteosa-peptona y los compuestos a base de
nitrógeno no protéico no son coagulables mediante tratamientos térmicos
ni mediante manipulación del pH pues, además de ser termoestables, son
solubles en su punto isoeléctrico.

El costeo de los lactosueros es un juicio de valor.
Algunas personas piensan que su costo debe ser muy cercano a cero, puesto
que la fabricación del queso tradicionalmente absorbe el 100% del costo
de la leche y los demás ingredientes. Sin embargo, aquí se ha adoptado
el criterio de que el lactosuero tiene valor monetario distinto de cero,
tanto por el valor intrínseco de sus componentes, como por la
funcionalidad de los lactosueros y sus derivados. Además, siempre
y cuándo se le de un uso comercial al lactosuero,
el reconocimiento de que tiene valor monetario permite deducir la cifra
correspondiente del costo de la leche, haciendo que el costo de
fabricación del queso sea no sólo más cercano a la realidad, sino
significativamente menor.
Aún en este caso, las cifras a usar siguen siendo
juicios de valor. Por ejemplo, si se usa como criterio el valor monetario intrínseco
de los componentes del
lactosuero por separado, costearíamos la grasa de leche a ~ US $ 1.5 -
2.0/kg, la lactosa y los minerales a ~ $ 0.30/kg y las proteínas a un
valor menor, pero cercano, al que cuestan las proteínas lactoséricas en
forma de lactosuero en polvo. Un valor razonable es ~ US $ 4/kg.
Bajo este criterio, el valor monetario del lactosuero
de quesos blancos pasteurizados sería de ~US $0.06/l. En otras palabras,
el lactosuero representaría cerca del 25% del valor monetario de la leche
a partir de la cuál se obtuvo. Sin embargo, la funcionalidad de estos
componentes; es decir, lo que se puede hacer con ellos con un cierto valor
agregado, es menor que la funcionalidad de los mismos componentes en la
leche. Por este motivo, es prudente tomar como valor monetario, para fines
de costeo del lactosuero como
materia prima, una fracción de
la cifra obtenida basándose en el valor intrínseco de los componentes
por separado. Desde esta perspectiva, un valor razonable es el 50 % del
valor mencionado arriba; es decir, ~ US $ 0.03/l.
Es posible llegar a cifras similares, basándose en
factores tales como el precio, en América Latina, del lactosuero en polvo
importado o nacional de la misma composición, el costo de transporte y
procesamiento del lactosuero fluido (bombeo, almacenamiento, enfriamiento
o pasteurización, secado, etc.), o el costo de arrojar el lactosuero
fluido sin tratamiento al medio ambiente.
Tomando todo en consideración, la cifra de US $0.03/l
es razonable desde los puntos de vista comercial y tecnológico. Esta
cifra es cercana al 10 % del valor comercial de la leche fluida entera de
vaca, cruda (bronca), a puerta de planta. Es importante recordar que, en
términos de peso, el lactosuero fluido de quesos blancos pasteurizados
contiene el 50 % de los sólidos de la leche.
4.2 REQUESONES
El propósito de esta sección es proporcionar bases
sólidas y razonablemente detalladas para ayudar a los empresarios
queseros a desarrollar productos económicos y deseables para los
consumidores, a base de estructuras producidas por coagulación de las
proteínas lactoséricas mediante acidificación, tratamientos térmicos y
calcio. Estos productos reciben varios nombres, tales como requesón,
ricottone y Ricotta. Emplearemos aquí el término requesón para
referirnos a todos ellos.
En términos sencillos, aquí se trata básicamente de
recuperar la mayor cantidad posible de la proteína en el lactosuero y de
diseñar cuidadosamente el pH y el contenido de humedad y de calcio en el
producto terminado. El mecanismo principal para la elaboración de
requesones es la desnaturalización controlada de las proteínas en el
lactosuero. Sin embargo, el reto no es trivial pues el producto debe tener
ciertos atributos específicos, sensoriales y de textura, esperados por
los consumidores.
En este sentido, siguiendo la definición de
Haschemeyer y Haschemeyer (1973), el término "desnaturalización"
se aplica a "cualquier proceso, que no involucre la ruptura de
enlaces peptídicos, que cause un cambio en la estructura tridimensional
de una proteína, a partir de la forma que existe en su estado "nativo",
incluyendo entre esos procesos la ruptura de enlaces -S-S- o la
modificación química de ciertos grupos en la proteína, siempre y cuando
estas alteraciones vayan acompañadas de cambios en la estructura
tridimensional general".
Claramente, dado el inmenso número de posibilidades,
tanto en cuanto a mecanimos moleculares como a sus efectos y a los
enfoques metodológicos de estudio, el concepto de desnaturalización es
muy amplio y un tanto difuso. Por ejemplo, la desnaturalización puede ser
parcial o total, y en algunos casos puede ser reversible, aunque esto es
también cuestión de grado.
Las proteínas lactoséricas se pueden desnaturalizar elevando
la temperatura a un valor
suficientemente alto y generalmente ya se comienzan a ver algunos efectos
entre 60 y 70oC. Por ejemplo, en el caso de la leche se ha
observado que hay desnaturalización incipiente bajo condiciones usuales
de pasteurización de la leche (Dannenberg y Kessler, 1988; Lau et al.,
1990). En algunas proteínas, como las lactoséricas, la
desnaturalización a altas temperaturas promueve la ruptura de enlaces
-S-S- o las reacciones de intercambio -SH/-S-S-, particularmente
a valores alcalinos de pH, pero,
fuera de estas reacciones que involucran a los aminoácidos cisteína y
cistina, en general el calor solamente afecta a interacciones no
covalentes. Algunas de éstas son extremandamente importantes en la
fabricación de requesones.
Lo que esto significa es que, al hablar de
desnaturalización térmica en procesos de elaboración de requezón,
debemos estar atentos siempre a los posibles efectos de la
desnaturalización inducida también por los cambios usuales en pH. Estos
efectos pueden variar en un rango muy amplio, desde cambios
conformacionales menores hasta la generación de conformaciones
prácticamente aleatorias. Desde luego, hay que promover los que
contribuyen a nuestros propósitos y evitar hasta donde sea posible los
que tienen consecuencias indeseables.
Como bien señalan Kilara y Harwalkar (1996), el
concepto un tanto "elusivo" de desnaturalización
tiene diferentes connotaciones
para técnicos y científicos de distintas especialidades. Generalmente,
el problema principal para llegar a una definición específica o a una
medición numérica que sea útil como referencia en la práctica
industrial es la falta de capacidad para reconocer e interpretar el
fenónemo cuando se estudia, el enfoque metodológico, o ambas cosas.
De cualquier forma, se trata de procesos en los que se
cambia el arreglo espacial o
conformación de
las cadenas de polipéptidos, a partir del arreglo típico de la proteína
nativa y hacia un arreglo más desordenado. El cambio siempre requiere
energía, que puede provenir de distintas fuentes, generalmente calor.
Desde esta perspectiva, podemos considerar a la desnaturalización más
bien como un proceso físico,
aunque agentes químicos tales como algunos ácidos o algunos metales
puedan causar cambios físicos en la alineación molecular y afectar así
las interacciones intermoleculares y las propiedades funcionales.
Uno de los objetivos aquí es proporcionar sustento
científico y tecnológico para estimar cifras razonables de recuperación
(factores de conversión) de las proteínas, así como de materia grasa,
lactosa y minerales, como función de la composición inicial del
lactosuero, del tratamiento térmico, de la concentración de Ca++
y del perfil de pH durante el proceso, para fines de diseño y costeo.
Los requesones, producidos por tratamiento térmico y acidificación,
en ausencia de cuajo, no tienen un grado significativo de elasticidad,
aunque
pueden ser más firmes o menos firmes, porque la
estructura protéica no proviene de la acción enzimática del cuajo. Más
aún, la estructura y propiedades de la red protéica están determinadas
en gran medida por la proporción entre las concentraciones de proteínas,
grasa, agua y calcio. Así, la manipulación del tipo y cantidad de
proteínas y grasas y de las condiciones de proceso permite obtener un
rango amplísimo de productos.
Las proteínas lactoséricas no reaccionan con el cuajo, son de peso
molecular relativamente bajo, y son
solubles en su punto isoeléctrico
(Robinson et al., 1976), por lo que es necesario
desnaturalizarlas térmicamente para precipitarlas. La agregación de
estas proteínas por calor o por combinación de calor/ácido está
precedida por la desnaturalización y puede ser seguida por coagulación y
precipitación (Hill et al., 1982). Durante este proceso, la b-lactoglobulina
sufre una alteración estructural en la que quedan expuestos los grupos
-S-S-, que juegan un papel central en la formación de "puentes"
covalentes con otras proteínas. Estos cambios estructurales son rápidos
a valores de pH mayores de 6.7 y a temperaturas mayores de 70oC.
Durante este proceso, hay reacciones secundarias en las
que se forman estructuras coloidales de mayor tamaño mediante la
agregación no específica de los productos de la reacción primaria. Esta
reacción secundaria ya no depende de enlaces -S-S- y sus productos se
pueden involucrar en otras agregaciones no específicas, dando así un
coágulo precipitable. La coagulación de los productos secundarios ocurre
en la presencia de calcio y se ve favorecida por valores de pH cercanos a
los puntos isoeléctricos de las proteínas. De allí el término "precipitación
por ácido y calor", cuyo significado es que las proteínas
lactoséricas desnaturalizadas térmicamente se desestabilizan por la
adición de ácido en la presencia de calcio.
Según Kinsella (1985), la solubilidad de las
proteínas lactoséricas desnaturalizadas es limitada y su susceptibilidad
a la precipitación térmica aumenta al aumentar la concentración de
proteína (b-lactoglobulina)
y al aumentar la concentración de iones Ca++. El calentamiento
del lactosuero, tal y como se realiza en la fabricación de requesones,
causa interacciones irreversibles entre las distintas proteínas y, con la
participación del fosfato coloidal, causa no sólo la activación antes
mencionada de grupos tiol (-SH) en las proteínas lactoséricas, sino
también la activación de reacciones de Maillard responsables por el
oscurecimiento no enzimático (Morr, 1985).
Para obtener máximo rendimiento de requesón de
lactosuero, algunos autores recomiendan la precipitación térmica a pH ~
4.6. Otros autores recomiendan ajustar (bajar) la acidez titulable a
valores entre 0.07 % y 0.12 %, usando álcali, a temperaturas por debajo
de 65oC; calentar hasta temperaturas entre 71 y 101oC
y reajustar (subir) la acidez a valores entre 0.15 % y 0.30 %.
También se ha recomendado ajustar el pH del lactosuero
a valores entre 6.3 y 6.6, usando solución de NaOH; calentando luego
hasta 90oC y acidificando con ácido hasta valores de pH entre
4.95 y 5.35 para precipitar la proteína (Robinson et al., 1976). En la
práctica industrial, el lactosuero generalmente se precalienta a ~ 70oC
en un intercambiador de calor y la temperatura se eleva luego a cerca de
90oC, mediante inyección directa de vapor.
Se puede recuperar más proteína a medida que se
aumenta el tiempo de retención a 90oC (se recomienda un
mínimo de 10 minutos) y a medida que se neutraliza (sube) el pH del
lactosuero antes del tratamiento térmico. Sin embargo, es importante
tomar en cuenta que, al aumentar el pH antes del tratamiento térmico,
también aumenta el contenido de minerales en el coágulo (Robinson et
al., 1976). Según este autor, parece ser que el calcio está más bien
involucrado en la precipitación de las proteínas desnaturalizadas, y no
tanto en el proceso de desnaturalización.
De acuerdo a Roeper (1970), los lactosueros que tienen
un pH natural por debajo de 5.9 (lactosueros de quesos Cheddar y
Mozzarella, por ejemplo), solamente requieren calentamiento para
precipitar entre el 70 % y el 80 % de la proteína recuperable. Los
lactosueros de quesos como el Gouda o el queso blanco pasteurizado, con pH
por encima de 6.0, requieren además la adición de cloruro de calcio y/o
la adición de ácido para obtener el mismo grado de recuperación.
Como describe Kosikowski (1967), cuando un requesón se
fabrica correctamente, la cuajada flota. La flotación se debe a aire
atrapado en la estructura de la cuajada, por lo que es crítico que haya
un periodo de "reposo", sin ninguna agitación, inmediatamente
después de la primer señal de precipitación. Cualquier agitación
durante este periodo puede destruir el "colchón" de aire y la
cuajada no flotará como es debido. Es necesario cerrar la válvula de
vapor (inyección directa) y dejar el sistema en completo reposo por lo
menos durante 10 minutos, pudiéndose dejar activo el vapor indirecto en
la chaqueta.
La precipitación de las proteínas también se puede
inducir mediante la adición de concentraciones suficientemente altas de
iones calcio, sin la manipulación del pH, como se describe más adelante
al comentar el trabajo de Viana-Mosquim et al. (1993), pero según Hill et
al. (1982), con este enfoque aumenta mucho la cantidad de compuestos que
se determinan como cenizas en el queso y eso puede hacer que se aprecie un
sabor amargo indeseable.
El valor óptimo del pH para la coagulación depende
del tipo de lactosuero y ésto está en parte relacionado con el pH
inicial y, por consiguiente, con el contenido de calcio en los lactosueros.
La recuperación teórica máxima de proteína "cruda" (Nx6.38)
a partir de lactosuero es de 55 % a 65 % porque la fracción
proteosa-peptona, que es estable al calor, y los compuestos nitrogenados
no protéicos (NNP) representan entre el 35 y el 45 % del nitrógeno en un
lactosuero típico como el proveniente de la fabricación de quesos
Cheddar o Mozzarella. Por este motivo, como afirman Hill et al. (1982),
los procesos comerciales deberían recuperar por lo menos el 50% de la
proteína "cruda"; es decir, de la cifra resultante de
multiplicar el contenido de nitrógeno por 6.38.
Cuando el quesero decide añadir leche al lactosuero
para elaborar requesón, es imprescindible no añadir la leche antes de
inactivar térmicamente el cuajo residual en el lactosuero. De no hacerlo
así, se corre el riesgo de que coagulen las caseínas de la leche antes
de tiempo y se pierda el lote. Para inactivar el cuajo residual en el
lactosuero, un tratamiento clásico de pasteurización (62oC -
65oC, durante 25 a 30
minutos) es suficiente, siempre y cuando el pH del lactosuero no sea
menor de 6.6 (Harper y Lee, 1975).
Si el lactosuero proveniente de la operación de
quesería tiene un pH más bajo, es importante añadir un neutralizante
grado alimentario para elevar el pH a un valor no menor de 6.6. A medida
que el lactosuero sea más ácido - que tenga un pH más bajo - mayor
será la actividad residual del cuajo después del tratamiento térmico de
pasteurización. La leche se debe añadir justo depués de este
tratamiento de inactivación del cuajo y entonces se puede proceder con el
procedimiento escogido para la fabricación de requesón.
En síntesis, basándose en la ciencia y tecnología de
formación de estas estructuras, es posible partir de la composición,
costo y textura deseadas en el requesón y, mediante "ingeniería
inversa", diseñar los requerimientos de materias primas y las
variables de procesamiento, como por ejemplo: el rendimiento por tina, la
relación entre el contenido de Ca++ y el contenido de
proteína en el sistema, el perfil de temperatura y pH, etc.
La Figura 3 muestra un diagrama de bloques del proceso
tradicional. Este diagrama, en su parte final, se refiere a la
pasteurización de requesones untables de alto contenido de humedad. Las
adiciones de sal y de leche fluida son opcionales.
Entre los ácidos empleados industrialmente se
encuentran los ácidos láctico, cítrico, acético y fosfórico, grado
alimentario. Al seleccionar el ácido se deben considerar varios factores,
tales como: disponibilidad, costo, seguridad en su almacenamiento y manejo,
características físicas de la cuajada y sabor y rendimiento de los
requesones.

En la elaboración artesanal del requesón generalmente se utiliza
vinagre (una solución acuosa de ácido acético) o jugos de frutas
ácidas (soluciones acuosas de ácido cítrico) en volúmenes de
aproximadamente 5 a 10 % en relación al volumen del lactosuero. El ácido
tiene como función bajar el pH hasta valores cercanos al punto
isoeléctrico de estas proteínas. Ésto, junto con las reacciones de
desnaturalización térmica, conduce a la floculación y precipitación de
las proteínas lactoséricas.
Otra opción para la elaboración de requesón consiste
en utilizar cloruro de calcio en substitución del ácido empleado
tradicionalmente (Viana-Mosquim et al., 1993). En este caso, la acción
del calcio sobre las proteínas lactoséricas se puede interpretar a
través del fenómeno conocido en química de proteínas como
"salting-out" o "desestabilización salina". El calcio
añadido al lactosuero interacciona con los grupos cargados
eléctricamente de las proteínas, obstaculizando las interacciones
proteína-agua y promoviendo la floculación. El requesón obtenido con
este proceso puede ser menos ácido, con textura más firme, y tener mayor
contenido de calcio.
En 1973, True publicó uno de los estudios más
completos acerca de los factores que afectan la recuperación de
proteínas lactoséricas, así como del mejoraramiento de los
procedimientos de procesamiento para la fabricación de requesón.
Se hicieron 22 lotes de requesón a partir de
lactosuero proveniente de la elaboración de queso Cheddar o Edam. Se
estudiaron los efectos de la acidez inicial de los lactosueros, de la
temperatura final del calentamiento y de la acidez final al momento de la
coagulación. Los criterios para juzgar las mejores condiciones fueron:
naturaleza de la coagulación, rendimiento, pérdidas de sólidos en el
lactosuero residual y facilidad con la que se pudo separar la cuajada del
lactosuero.
Para estudiar el efecto de la acidez inicial, True
(1973) hizo experimentos con lactosueros entre 0.13 % y 0.37 % de acidez
titulable. En este caso, la acidez fue producto de los microorganismos de
los fermentos lácticos presentes en los lactosueros. Se calentó hasta
87.8oC, agitando suavemente, y se añadió 0.1 % de ácido
cítrico granular al final del calentamiento. En ese momento se dejó de
calentar y de agitar y se dejó
reposar el lactosuero durante 15 minutos. La Tabla 10 muestra los
resultados.
Se puede apreciar que, al aumentar la acidez inicial
(al bajar el pH), disminuyó el grado de coagulación de las proteínas
lactoséricas. Los datos de la Tabla 10 sugieren que no se debe emplear
lactosuero con acidez titulable mayor de 0.14 %.

La Tabla 11 muestra el efecto de la temperatura final
de calentamiento. El lactosuero fue previamente calentado hasta ~ 52oC
para eliminar la mayoría de los microorganismos del fermento láctico y
mantener así constante la acidez. True (1973) dejó reposar la cuajada
durante 15 minutos, después de acidificar.
Se observó que la firmeza de la cuajada aumentó al
aumentar la temperatura final de calentamiento, lo cual probablemente se
debe a mayor grado de sinéresis, argumento consistente con el menor
rendimiento obtenido al aumentar la temperatura. A 90.6oC
y temperaturas más altas, True (1973) detectó sabor a quemado y
concluyó, entonces, que la temperatura óptima es 87.8oC.

Para estudiar el efecto de la velocidad de
calentamiento (en pequeña escala, en el laboratorio), True (1973) usó
lactosuero con 0.14 % de acidez. La Tabla 12 muestra los resultados.
Este autor concluyó que la velocidad de calentamiento
más satisfactoria, para obtener la mejor coagulación y poder separar la
cuajada del lactosuero residual con facilidad, es de ~2oF/min
(~1.1oC/min). Es desafortunado que este estudio, como muchos
otros, se haya realizado estudiando los efectos de cada variable
importante una a la vez, por separado. Con este enfoque experimental no es
posible aprender lo suficiente acerca de los efectos de las interacciones
entre las variables, mismos que generalmente resultan ser muy importantes,
si no es que indispensables, para el diseño óptimo de productos o
procesos.

True (1973) hizo también pruebas en planta piloto, con el siguiente
procedimiento:
1.Usó lactosuero fresco con
acidez titulable entre 0.12 y 0.15 %.
2. Se usó calentamiento
indirecto (chaqueta de vapor), a una velocidad tal que se llegara a 87.8oC
en cerca de 45 minutos.
3. Se suspendió la agitación
y el calentamiento al llegar a 87.8oC.
4. Se añadió ácido cítrico
granular hasta obtener una acidez titulable final de 0.30 %.
5. Se dió un tiempo de reposo
de 30 minutos.
6. Se
recuperó la cuajada con una criba, se colocó en moldes para queso
Cheddar cubiertos de lienzo para quesería y se dejó desuerando por
gravedad en un cuarto frío, de la noche a la mañana.
7. Se midió el rendimiento y
se añadió 0.5 % de sal.
Con el procedimiento listado arriba, cuyos resultados
se muestran en la Tabla 13, True (1973) recuperó cerca del 50 % de la
proteína y obtuvo un rendimiento de cerca de 60 g de requesón/kg de
lactosuero. El contenido de humedad varió dentro del rango entre 75 % y
78 % y el contenido de grasa varió dentro del rango entre 5.5 % y 6.5 %.
El análisis de una muestra dio ~9.5 % de proteína. El pH de los
requesones varió dentro del rango entre 4.7 y 4.9 y su vida de anaquel,
definida como el tiempo para que las cuentas microbianas totales no fueran
mayores de 100 UFC/g, fue de por lo menos 3 semanas a 4.5oC.

La Tabla 14 en la siguiente página muestra el
rendimiento y la composición esperadas, con los factores de conversión
óptimos para estas tecnologías y con la composición típica de
lactosuero de queso Cheddar, para requesón con 76.5 % de humedad,
aproximadamente el promedio de los datos de contenido de humedad obtenidos
por True (1973).

La comparación entre los datos en la Tabla 14 y los
resultados obtenidos por True (1973) indica que los factores de
conversión empleados para los cálculos son razonables. Estos son los
factores que se pueden obtener en la práctica con procesos 100 %
eficientes y que se usarán más adelante en los ejemplos 3 y 4 de
cálculos de rendimiento y composición en la elaboración de requesones.
Streiff et al. (1979) reportaron un proceso modificado
en el que el lactosuero se condensa hasta 30% de sólidos por evaporación
con vacío y el pH se estandariza a 6.5. El lactosuero condensado se
procesa después calentándolo a 44oC, añadiendo 0.8 % de NaCl,
calentando a 88oC y ajustando el pH a 4.8-5.0. El requesón se
separa del lactosuero desproteinizado residual por filtración. De esta
manera se obtuvo un requesón aceptable con lactosuero concentrado hasta
21% de sólidos. Los rendimientos fueron cercanos al 21% y se recuperó
por lo menos el 59 % de la proteína cruda. Las ventajas de este método
son que se evita la
recolección manual del requesón, que el calentamiento
se hace en tinas cerradas y que se recupera esencialmente toda la
proteína precipitada. Esto sugiere que a mayor concentración de
proteína, mayor es su factor de conversión, del lactosuero al requesón.
En resumen, la máxima recuperación de proteína se
obtiene desnaturalizando las proteínas del lactosuero a valores de pH
entre 6.0 -7.0 y a temperaturas mayores de 90oC durante 10 -30
minutos, seguido de precipitación a valores de pH entre 4.5 y 5.0. El
efecto del pH en la agregación disminuye en la presencia de calcio. El
contenido de cenizas aumenta al neutralizar el lactosuero y se minimiza
precipitando a valores muy bajos de pH (3.5 - 4.6). Hacer la
desnaturalización antes y la precipitación ácida después minimiza la
solubilidad de la proteína. La recuperación teórica máxima de
nitrógeno es 55 % - 65 %, por lo que aquí usaremos el factor 0.60 para
la recuperación de proteína en procesos in-dustriales 100 % eficientes.
Las condiciones de proceso se controlan para producir
una cuajada flotante que facilite su retiro de la tina. La flotación se
debe a oclusión de aire, que reduce la densidad (Weatherup, 1986). La
eficacia de la flotación está influenciada por la cantidad de grasa y
por la acidez del lactosuero. La acidez titulable del lactosuero debe ser
menor de 0.16 %. El uso de lactosuero ácido conduce a precipitación
prematura y a menores rendimientos. De ahí la práctica de neutralizar el
lactosuero a pH ~ 6.8 usando soluciones acuosas de hidróxido de sodio (sosa
cáustica) o de hidróxido de calcio grado
alimentario, como lo justifican
los datos de la Tabla 15. Los autores no indican si estos datos de
rendimiento fueron ajustados a humedad constante, pero lo más probable es
que no lo fueron.

En la Tabla 16, 500 ppm de Ca++ equivalen a
~ 56 g de Ca++/kg de proteína en un sistema consistente
solamente de lactosuero (con ~0.9 % de proteína) y 2000 ppm de Ca++
equivalen a ~222 g de Ca++/kg de proteína en el mismo sistema.
Los resultados de las Tablas 15 y 16 demuestran que los factores de
conversión para proteínas lactoséricas son, en realidad, también una
función del pH y de la concentración de Ca++ en el sistema.
Para estudiar y conocer mejor los efectos de la concentración de
calcio, no
es suficiente conocer la cantidad de CaCl2añadido por cada cierto
volumen de lactosuero. Es más importante conocer la
concentración de Ca++ con respecto a la concentración de
proteína en el sistema, puesto que el efecto del calcio sobre el
rendimiento y la textura de los requesones se debe a su acción sobre las
proteínas en el sistema.
El contenido de calcio se puede manipular, como
mencionamos antes, añadiendo cantidades variables de cloruro de calcio a
la leche y/o manipulando el pH de la leche. Al añadir cantidades
crecientes de cloruro de calcio, aumentarían el rendimiento y el factor
de transferencia para minerales y, por otro lado, al disminuir el pH,
disminuye el factor de transferencia para minerales debido a la
descalcificación parcial de la estructura.
De acuerdo a Sloth-Hansen y Jensen (1977), los iones
calcio están involucrados en la etapa final de la desestabilización
térmica de las proteínas lactoséricas. El calentamiento a valores de pH
entre 6.6. y 6.9, con adición de solución de cloruro de calcio, da lugar
a precipitación independiente del pH, durante el enfriamiento. Sin
embargo, tratándose de producción comercial, se regula el pH a un valor
entre 4.5 y 4.8, para producir "hojuelas" grandes y fáciles de
separar del lactosuero residual. La optimización de las relaciones tiempo/temperatura/pH
produce un rendimiento máximo de cerca del 60 % de las proteínas no
caseínicas. Se recomiendan temperaturas entre 85oC y 100oC,
con tiempos de reacción no menores de 15 min, junto con disminución del
pH usando, por ejemplo, ácido acético al 33 %.
Los minerales, especialmente el fosfato tricálcico,
precipitan en cantidades crecientes junto con las proteínas a los valores
más altos de pH. Por ejemplo, sobre la base de materia seca, un
precipitado térmico obtenido a
pH 4.0 contiene cerca de 90 % de proteína y cerca de
1.1 % de minerales, mientras que, a pH 6.0, el precipitado contiene, sobre
la base de materia seca, cerca de 47 % de proteína y cerca de 37 % de
minerales (Sloth-Hansen y Jensen, 1977). Por consiguiente, el pH tiene un
gran efecto sobre el contenido de minerales en el producto y sobre su
textura.
El contenido de materia grasa de un requesón es un
reflejo del contenido de materia grasa en el lactosuero. Sin embargo, en
la práctica, otra forma de controlar el contenido de materia grasa es
empleando crema con un contenido fijo de materia grasa, para estandarizar
el producto terminado. De acuerdo a Mathur y Shahani (1981), el requesón
fresco (de mezclas de lactosuero y leche) absorbe muy bien la crema.
Los requesones son en realidad toda una familia de
productos. Por ejemplo, una vez obtenido un requesón tradicional de alto
contenido de humedad, mediante calentamiento, moldeado y prensado se puede
disminuir a voluntad el contenido de humedad para obtener un rango amplio
de productos para distintos usos, desde requesones untables hasta
requesones para rallar, incluyendo requesones para rebanar. Por otro lado,
como hemos mencionado, es posible estandarizar a voluntad su contenido de
materia grasa, incorporando crema.
Los requesones se pueden comercializar como tales o se
pueden usar para reemplazar parcial o totalmente el queso empleado en
quesos procesados para untar (Irvine et al., 1982), o como bases para la
formulación de "dips" similares a los que usualmente se
fabrican a base de crema ácida (True y Patel, 1973). Dado que los
requesones de alto contenido de humedad son muy perecederos, se pueden
empacar en atmósferas inertes, tales como mezclas de CO2y N2. Con este método,
Kosikowski (1967) obtuvo requesón - de leche - con vida de anaquel de
más de 70 días a 5oC.
Ejemplo 3. Requesón Untable.
En el Ejemplo 1 (Sección 3.4), la composición del lactosuero resultante
de la fabricación de queso blanco pasteurizado con 50 % de humedad fue la
siguiente:
Proteína »
0.9 %, grasa »
0.3 %, lactosa »
5.2 %, minerales »
0.5 % y sólidos totales »
6.9 %.
Si deseamos obtener un requesón untable con 67 % de
humedad y 1.5% de sal, ¿cuál sería el rendimiento de requesón, su
composición y la composición del lactosuero desproteinizado residual, si
la eficiencia de fabricación del requesón fuera 100%?
Usando los factores de conversión mencionados
anteriormente, y 100 kg de lactosuero como base de cálculo, se
transfieren al requesón las siguientes cantidades de los componentes del
lactosuero:
|
Caseínas (glicomacropéptido)= |
0.9 x 0.13 x 0.95 =
0.11 kg |
|
Proteínas lactoséricas = |
0.9 x 0.87 x 0.60 = 0.47 kg |
|
Materia
grasa = |
0.3 x 0.95 = 0.29 kg |
|
Minerales = |
0.5 x 0.45 = 0.23 kg |
|
1.10 kg |
Si el porcentaje de humedad en el requesón es 67 %, el
porcentaje de lactosa será aproximadamente 67 x 0.055 »
3.7 %. Por consiguiente, la suma de proteínas, grasa y minerales
constituye el 100 - 67 - 3.7 - 1.5 »
27.8 % del requesón y, entonces, el rendimiento esperado es de:
1.10/0.278 »
4 kg de requesón/100 kg de lactosuero.
Su composición esperada es:
|
Humedad |
67 % (dato de diseño) |
|
Sal |
1.5 % (dato de diseño) |
|
Proteína |
(0.11 + 0.47)100/4 »14.5 % |
|
Grasa |
(0.29)100/4 »7.3 % |
|
Lactosa |
»3.7 % |
|
Minerales |
(0.23)100/4 »
5.8 % |
Finalmente, se obtendrán aproximadamente 100 - 4(1 - 0.015) »
96 kg de lactosuero desproteinizado residual, con la siguiente
composición:
Sólidos totales »
5.9 %, proteína »
0.3 %, grasa »
0.02 %, lactosa y minerales »
5.6 %.
Como veremos en la siguiente sección, el lactosuero
residual desproteinizado resultante de la elaboración de requesón se
puede utilizar para la fabricación de bebidas refrescantes.
Las cifras anteriores son aproximadas, pero razonables
para un proceso industrial altamente eficiente. Desde luego, pueden variar
dependiendo de la manipulación del pH, del tratamiento térmico y de la
adición de iones calcio.
Ejemplo 4. Requesón de Pasta Dura .
En el Ejemplo 2 (Sección 3.4), la composición del lactosuero resultante
de la elaboración de queso blanco pasteurizado para rallar, con 35 % de
humedad, fue la siguiente:
Proteína »
0.8 %, grasa »
0.2 %, lactosa »
5.3 %, minerales »
0.5 % y sólidos totales »
6.9 %.
Si deseamos obtener un requesón de pasta dura con 50 %
de humedad y 2.5% de sal, ¿cuál sería el rendimiento de requesón, su
composición y la composición del lactosuero desproteinizado residual, si
la eficiencia de fabricación del requesón fuera 100%?
Haciendo cálculos semejantes a los del ejemplo
anterior, el rendimiento esperado es de 2.1 kg de requesón/100 kg de
lactosuero y el requesón tendría la siguiente composición:
|
Humedad |
50 % (dato de diseño) |
| Sal 2.5 % |
(dato de diseño) |
|
Proteína |
»24.8 % |
|
Grasa |
»
9.1 % |
|
Lactosa |
»2.7 % |
|
Minerales |
»10.8 % |
Finalmente, se obtendrán aproximadamente 100 - 2.1(1 - 0.025) »
98 kg de lactosuero desproteinizado residual, con la siguiente
composición:
Sólidos totales »
5.9 %, proteína »
0.3 %, grasa »
0.01 % y lactosa y minerales »
5.6 %.
Entonces, partiendo de 1,000 kg de leche, con procesos
100 % eficientes se pueden obtener: (a) 12.8 kg de queso blanco
pasteurizado con 50 % de humedad y 4 kg de requesón untable con 67 % de
humedad (Ejemplos 1 y 3), o (b) 7.9 kg de queso blanco pasteurizado para
rallar, con 35 % de humedad, y 2.1 kg de requesón de pasta dura con 50 %
de humedad (Ejemplos 2 y 4).
Para concluir, si además se utiliza el lactosuero
residual desproteinizado para elaborar bebidas refrescantes, son tres los
productos que se pueden obtener a partir de la leche, todos ellos de valor
agregado y con la enorme ventaja de que no se contamina el ambiente y no
se desperdician nutrimentos valiosos.
4.3 BEBIDAS
Los lactosueros tienen muchos usos además de los que
se mencionan con algo de detalle en este capítulo. Entre los usos
convencionales para las empresas pequeñas y medianas, algunos requieren
poca tecnología y volúmenes modestos (uso del lactosuero como
fertilizante y uso como complemento alimenticio para cerdos y becerros),
mientras que otros requieren tecnologías industriales convencionales y
cantidades mayores (fabricación de lactosueros en polvo, de jarabes
edulcorantes concentrados para la industria alimentaria, de bebidas
refrescantes, etc.)
Las bebidas o fórmulas lácteas son bebidas
nutricionales análogas de leche, ideales para programas gubernamentales,
que se pueden elaborar a base de lactosueros no
salados. El contenido de
proteína de las bebidas lácteas nutricionales debería ser el mismo de
la leche, ~30 g/l, pero su contenido de materia grasa puede variar dentro
del rango entre 1 y 33 g/l, como lo es en las leches descremadas,
semidescremadas y enteras, siendo estas consideraciones de diseño más
bien un reflejo de los propósitos y las estrategias de dichos programas.
Si la filosofía es ofrecer a ciertos segmentos de la
población (niños en edad escolar, mujeres embarazadas, etc.) bebidas
nutritivas a bajo costo, el balance de nutrimentos (grasas y proteínas)
puede provenir de fuentes de menor costo que el de sus contrapartes en la
leche fluida (grasas y/o aceites vegetales, concentrados de proteínas de
lactosuero y/o de soya). En tal caso, el bajo contenido de colesterol
constituye un beneficio adicional.
La Tabla17 muestra información acerca de tres posibles
bebidas lácteas nutricionales basadas en un lactosuero típico
proveniente de la fabricación de un queso blanco pasteurizado. Para fines
de costeo, se ha asignado al lactosuero un costo de US$0.03/l, a los
concentrados de proteína al 80% US$5/kg, a la grasa vegetal US$0.8/kg, a
los carbohidratos US$0.4/kg y al agua US $0.001/l.
En conclusión, con ~333 a ~940 litros de lactosuero de
quesos blancos pasteurizados se pueden fabricar 1,000 litros de bebidas
lácteas con contenido de grasa entre 0.1 y 3.3 % y con 3.0 % de contenido
de proteína, a un costo de materia prima dentro del rango entre US$0.18/l
y $0.19/l. Este es un costo muy atractivo para los programas
gubernamentales. A los costos asignados, la grasa vegetal representa entre
el 0 y el 13 % de dicho costo, los carbohidratos representan entre el 0 y
el 7 %, el lactosuero representa entre el 5 y el 16 % y el concentrado de
proteína entre el 71 y el 89 %. No se incluye aquí el costo del agua, de
los probables saborizantes ni el costo de probables aditivos vitamínicos.
Como su contraparte, la leche, estas bebidas
nutricionales se pueden elaborar pasteurizadas, saborizadas (fresa,
chocolate, etc.) o no saborizadas, fortificadas (vitamina A, calcio,
etc.), o no fortificadas; con lactosa como carbohidrato principal o con
gran parte (80% o más) de la lactosa hidrolizada, usando la enzima
lactasa, para consumidores intolerantes a la lactosa.

NOTAS:
1.Bebidas pasteurizadas,
homogenizadas, con pH ajustado a 6.6 - 6.7.
2.Composición del lactosuero:
0.9 % de proteína, 0.3 % de materia grasa, 5.0 % de lactosa y 0.5 % de
minerales.
3. El concentrado de proteína
puede ser WPC-80, aislado de proteína de soya al 80%, o una
combinación de ambos.
4. Los carbohidratos pueden
ser sólidos de jarabe de maíz ("glucosa") y/o maltodextrinas.
El lactosuero también se puede utilizar para la
fabricación de bebidas refrescantes de alto contenido energético. La
Tabla 18 muestra una formulación que contiene 30 % de lactosuero.

Se trata de bebidas económicas consistentes en
lactosuero, agua, acidulantes, azúcares, saborizantes, colorantes, etc.,
envasadas en plástico y dirigidas principalmente al segmento de mercado
de niños. Las bebidas comerciales de este tipo contienen entre cerca de
30 % y 90 % de lactosuero (Jelen et al., 1987). Son bebidas pasteurizadas
y se recomienda el envasado caliente, a temperatura no menor de la de
pasteurización, bajo condiciones en las que el ambiente en el área de
envasado sea de calidad microbiológica controlada. Desde el punto de
vista comercial, pudiera ser de interés que estas bebidas estuvieran
enriquecidas con vitamina C y con calcio.
Este tipo de bebidas refrescantes se puede fabricar
también a base de lactosueros residuales desproteinizados resultantes de
la elaboración de requesón. En la práctica, estos lactosueros contienen
alrededor de 0.4 % de proteína, menos de 0.1 % de grasa y un poco más de
5 % de lactosa y minerales. Debido al alto contenido de lactosa, su poder
contaminante sigue siendo casi tan alto como el del lactosuero de
quesería, por lo que sigue siendo importante darles un uso,
preferentemente que tenga valor agregado.
Una de las opciones más sencillas consiste en hacer
bebidas refrescantes, como la que se describe en la Tabla 19. El
procedimiento consiste en filtrar el lactosuero para eliminar partículas
pequeñas de queso, diluirlo ~ 1:1 (una parte de lactosuero en una parte
de agua purificada), añadir alrededor de 8 % de azúcar (8 kg de azúcar
por cada 100 kg de bebida), añadir jugo de alguna fruta localmente
disponible (limón de distintas variedades, naranja, toronja, maracuyá,
mora, piña, mango, etc., sólos o en combinación) en cantidad de 10 % o
más, pasteurizar la bebida de la manera usual y envasarla caliente (a
temperaturas no menores de 70 °C)
en un recipiente de plástico o de vidrio, previamente higienizado, que
tenga tapa hermética, de preferencia a base de rosca.
De esta manera, por cada 100 litros de lactosuero
residual, se obtendrán por lo menos 250 litros de bebida refrescante. En
este caso se puede considerar el uso de un conservador, en particular si
la cadena comercial no garantiza que la bebida estará siempre en
refrigeración a temperatura no mayor de
4°C.
Puesto que el lactosuero residual tiene un pH cercano a 5.5 y los jugos
son de frutas ácidas, el conservador adecuado es el
benzoato de sodio y la dosificación máxima es de 0.1 % (100 g de
benzoato de sodio por cada 100 kg de bebida). Es importante recordar que
la función de un conservador es conservar una buena calidad que ya existe,
pero no la puede mejorar. En otras palabras, además de usar el
conservador, sigue siendo esencial usar buenas prácticas de manufactura (BPM).

Las bebidas de este tipo tienen vida de anaquel de hasta 21 días, a
temperaturas de refrigeración comercial, 8 ± oC (Torres et al., 1989).
4.4 OTRAS OPCIONES DE USO
Los "quesos" tipo Mysost son productos
comerciales de origen escandinavo, que tienen las ventajas de usar todos
los sólidos del lactosuero y de que su procesamiento no requiere grandes
inversiones. Su tecnología de producción es esencialmente un proceso de
concentración de sólidos, casi idéntica a la de fabricación de dulce
de leche. De hecho, los productos tienen el color del dulce de leche,
debido a las reacciones de oscurecimiento no enzimático y pueden ser
formulados con textura para cortar o para untar. La Figura 4 muestra en
forma esquemática el proceso de elaboración de estos productos.

Más que ser un producto, el "queso" Mysost
es una familia de productos cuya composición, textura y color varía de
acuerdo a los ingredientes, a las condiciones de proceso y al contenido
final de humedad.
El primer paso consiste en concentrar la mezcla de
ingredientes a 50 % -55 % de sólidos en un evaporador convencional como
los usados para evaporar leche o lactosuero. La concentración final se
hace en forma intermitente en marmitas o cocinadoras equipadas con
agitador, como las usadas en la industria de los dulces de leche. Para
afinar la textura, el color y el sabor a caramelo, la pasta se calienta a
cerca de 110oC durante varios minutos en un intercambiador de
calor de superficie raspada tipo "Votator", para evitar "arenosidad"
en la textura, debida a lactosa cristalizada durante el tiempo del
producto en el anaquel. Para ésto, es importante que más del 90 % de los
cristales de lactosa sean menores de 50 micras (Jelen y Buchheim, 1976;
Wilson, 1981).
El producto puede ser de pasta dura para cortar (~ 85 %
de sólidos) o untable (~ 70 % de sólidos), con consistencia similar a la
de la mantequilla de maní (cacahuate); los productos untables
generalmente contienen cerca de 10 % de azúcar (sacarosa). Los productos
untables tienen mayor vida de anaquel que los productos de pasta dura, a
pesar de tener mayor contenido de humedad. Esto se debe a que los
productos untables contienen usualmente más de 10 % de sacarosa, la cual
baja la actividad de agua del producto por debajo de los niveles
encontrados en los productos de pasta dura.
La Tabla 20 muestra un ejemplo con los ingredientes, el
rendimiento, la composición y el valor energético típicos de "quesos"
Mysost de pasta dura y untable. Como es usual tratándose de productos
nuevos, el reto principal es el desarrollo de mercados. Para las
industrias de quesería, se trata de adaptar las formulaciones
escandinavas al gusto de los mercados latinoamericanos, y el producto
sería una innovación. Por su bajo costo y alto valor nutrimental, esta
familia de productos tiene grandes posibilidades para programas escolares
de alimentación infantil.

En Nueva Zelandia, la irrigación (por aspersión) de
tierras para pastura con lactosuero ha sido un método exitoso para
disponer del exceso de este material. El lactosuero se aplica a razón de
110 - 125 litros por hectárea, por día
(Radford et al., 1986). Este es
otro ejemplo de una situación ganar-ganar: los agricultores reciben un
buen reemplazo de fertilizante a bajo costo y los queseros aumentan su
rentabilidad al vender el lactosuero y no contaminar el medio ambiente.
Desde luego, es probable que el agricultor y el quesero sean la misma
persona.
Cien litros de lactosuero de quesería contienen
alrededor de 150 gramos de nitrógeno, 33 gramos de fósforo inorgánico,
150 gramos de potasio, 14 gramos de azufre, 50 gramos de calcio y 55
gramos de sodio. Es importante que el lactosuero empleado en esta
aplicación sea lactosuero dulce
de quesería; es decir, aquél
que no haya desarrollado acidez en exceso y que no contenga sal. En
términos prácticos, lo que esto significa es que se debe usar lactosuero
fresco, o lactosuero enfriado rápidamente para minimizar el desarrollo de
acidez.
Finalmente, si no se puede hacer otra cosa con el
lactosuero, se le puede dar el uso más conocido, como complemento
alimenticio para cerdos y becerros. En este caso, es importante que el
lactosuero no contenga sal y que no se haya acidificado. De cualquier
forma, como podemos apreciar, es realmente posible no arrojar al medio
ambiente prácticamente nada de lactosuero.
|