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La percepción
inicial de metrología deriva de su etimología: del
griego metros medida y logos tratado. Concepto
que debe ser casi tan antiguo como el ser humano:
"tengo nada", "tengo algo", "tengo mucho"; expresiones
que reflejan una comparación muy primitiva
pero que perdura en la raza humana bajo muchos
aspectos, al punto que actualmente podemos decir
que metrología es la ciencia de las
mediciones y
que medir es comparar con algo (unidad)
que se toma como base de comparación.
Las ocasiones de
medir las tuvo el humano primitivo con las
nociones de: cerca-lejos, rápido-lento, liviano-pesado,
claro-obscuro, duro-suave, fríocaliente, silencio-ruido.
Originalmente estas percepciones fueron
individuales pero con el correr de las
experiencias y la vida en común surgieron las comparaciones
entre las personas y en el transcurso de los
milenios se han desarrollado bases de
comparación generalmente aceptadas.
Con esos
antecedentes y después de una buena cantidad
de milenios, es fácil pensar en las bases para comparar
las apreciaciones personales - dicho en buena
lengua romance: en las medidas y sus unidades.
Para mencionar algunas de las
medidas y unidades básicas podemos citar:
MEDIDA
UNIDAD
longitud
metro
masa
kilogramo
tiempo
segundo
temperatura
kelvin
intensidad
luminosa
candela
corriente
eléctrica
ampere
cantidad de
substancia mol
A menudo es
necesario referirse a otras unidades de medida
que, por hacer uso o basarse en las anteriores, se
denominan derivadas. Es decir que, con el empleo
de algoritmos matemáticos, se expresa una unidad
de medida para un fin que no está cubierto por las
de base.
Penetrar en el
mundo de las unidades que utilizan la combinación
de una o más unidades fundamentales es
navegar en un mundo de algoritmos científicos útiles
para propósitos definidos. Las unidades derivadas son
las más numerosas.
Una unidad es
un valor en términos del cual puede definirse
la magnitud medida. Quizás convenga destacar
que, en tanto que unidad, no debe descomponerse
en sus elementos. Se han desarrollado múltiplos
y submúltiplos para poder expresar
magnitudes mayores o menores que las expresadas
por las unidades en sí. Veremos más adelante
que el Sistema Internacional de Unidades, SI,
con sus múltiplos y submúltiplos, es de tipo decimal (potencias
de diez ).
Anteriormente
citamos algo con que comparar; ese algo
se conoce como patrón.
Originalmente, se
entendía por patrón a una representación o
materialización física de la unidad. Era necesario
destacar que un patrón es una representación
confiable de la unidad solamente bajo un
conjunto de condiciones claramente definidas para
asegurar que no cambien estas condiciones por
motivo de variaciones, por ejemplo, de temperatura,
humedad, presión atmosférica, etc. Por sus
características, el patrón físico no se empleaba
directamente para hacer mediciones. Era, eso
sí, el punto de referencia para construir y utilizar instrumentos
de medición.
En la actualidad,
y dado que los avances de la ciencia han
permitido definiciones más exactas y confiables
de las unidades, basadas en constantes físicas
universales, se define como patrón a: una medida
materializada, instrumento de medir, material de
referencia o sistema de medición, destinado a
definir, realizar, conservar o reproducir una unidad o
uno o varios valores conocidos de una magnitud, a
fin de transmitirlos por comparación a otros instrumentos de
medir (2) .
El procedimiento
de cómo medir para obtener resultados
reproducibles también es importante y de hecho
existen instrucciones precisas sobre cómo hacer
la acción, qué unidades emplear y qué patrón utilizar.
En el mundo real
la forma de medir obedece al diagrama
siguiente:
- decidimos qué
mediremos,
- seleccionamos
la unidad acorde a la medida,
- seleccionamos
el instrumento de medición ( calibrado),
- aplicamos el
procedimiento acordado.
Antes de entrar a
ver en detalle algunas de las principales
medidas, hagamos un poco, muy poco, de
historia.
Estudios
arqueológicos han encontrado que civilizaciones muy
antiguas tenían ya los conceptos de pesar y
medir. Muy pronto debe haberse hecho necesario
disponer, además, de medidas uniformes que
permitieran el intercambio comercial, la división de
territorios, la aplicación de impuestos.
La aparición de
sistemas de pesas y medidas se pierde en el
tiempo. No conocemos lo que pudo haberse dado
en el Lejano Oriente; sin embargo, aparecen
sin lugar a duda en las civilizaciones de Mesopotamia
y - desde luego - es claro que la construcción
de las pirámides de Egipto (3000 a 1800 A.C.)
demandó elaborados sistemas de medición.
En particular
conocemos, y en cierta forma aún se emplean,
las mediciones lineales que se usaron antiguamente
en Egipto (el jeme, la cuarta, el palmo, el
codo, el pie).
También en
Egipto se emplearon balanzas para pesar
metales preciosos y gemas. Después, al aparecer
las monedas como elemento de intercambio comercial,
éstas fueron simplemente piezas de oro o
plata con su peso estampado. Dieron origen a
un sistema monetario que se extendió por todo
el Mediterráneo.
Nuestra forma de
medir el tiempo tiene su origen en el sistema
sexagesimal desarrollado en Mesopotamia y
nuestro calendario de 365 días se deriva originalmente
del calendario egipcio.
Posteriormente,
la conquista romana de gran parte del
continente europeo originó la divulgación de los sistemas
de pesas y medidas.
Para principios
del segundo milenio, las diferentes medidas en
uso habían proliferado de forma incontrolable. Se
tenía, por ejemplo, diferentes medidas de capacidad según
el producto de que se tratase ya fuese vino o cerveza,
trigo o cebada. A veces las medidas variaban de
provincia a provincia o de ciudad a ciudad.
Inglaterra
utilizaba medidas de origen anglosajón y buscó
la forma de mejorar y simplificar su sistema. Durante
varios siglos el sistema libra-pie-segundo
fué el sistema de preferencia en los países de
habla inglesa y a nivel mundial para ciertas
ramas comerciales y técnicas; a la fecha no
ha sido del todo descartado y sigue siendo
empleado en diversas actividades en muchos
países.
Por su parte,
Francia creó y desarrolló un sistema, simple
y lógico, basado en los principios científicos más
avanzados que se conocían en esa época (finales del
Siglo XVIII) - el sistema métrico decimal
que entró en vigor durante la Revolución Francesa.
Su nombre viene de lo que fue su unidad de base:
el metro, en francés mètre , derivado a su vez del
griego metron que significa medida, y del uso del
sistema decimal para establecer múltiplos y submúltiplos.
En su versión primera, el metro se definió
como la diezmillonésima parte de la longitud de
un cuadrante del meridiano terrestre y se determinó
midiendo un arco de meridiano entre Dunkerque
en Francia y Barcelona en España. La historia,
las vicisitudes, el desarrollo y la aplicación de
este sistema han sido ampliamente documentados
(1,18).
Los metrólogos
siguen muy activos y son importantes los
cambios y mejoras que se dan en todos los
aspectos relacionados con mediciones. La creciente
colaboración entre metrólogos de diversos países
está, por su parte, ayudando a crear enfoques
y formas de trabajo aceptados a nivel internacional.
Los métodos uniformes de medición se han
establecido para que todos podamos trabajar
sobre la base de una misma magnitud o unidad
conocida y asegurar que los resultados de toda
calibración, verificación y ensayo, en cualquier laboratorio
o empresa, garantice la compatibilidad y la
calidad.
En la actualidad,
en consonancia con el enfoque global, cada
vez son más los países que están adoptando
por ley el Sistema Internacional de
Unidades SI,
basado en el sistema métrico decimal, con la
consiguiente adopción de los patrones y técnicas
de medición correspondientes.
Cuarenta y ocho
naciones han suscrito el Tratado de la
Convención del Metro, en el que se adoptó el Sistema
Internacional de Unidades (SI). La Convención
otorga autoridad a la Conférence Générale
des Poids et Mesures (CGPM - Conferencia General
de Pesas y Medidas), al Comité International
des Poids et Mesures (CIPM - Comité Internacional
de Pesas y Medidas) y al Bureau International des
Poids et Mesures (BIPM - Oficina Internacional
de Pesas y Medidas), para actuar a nivel
internacional en materia de metrología.
La CGPM está
constituida por representantes de los países
miembros y se reune cada cuatro años en París,
Francia; en ella se discuten y examinan los acuerdos
que aseguran el mejoramiento y diseminación
del Sistema Internacional de Unidades (SI);
se validan los avances y los resultados de las nuevas
determinaciones metrológicas fundamentales y
las diversas resoluciones científicas de carácter
internacional, y se adoptan las decisiones relativas
a la organización y desarrollo del BIPM.
Para asegurar la
unificación mundial de las mediciones
físicas, el BIPM:
- establece los
patrones fundamentales y las escalas de las
principales magnitudes físicas,
- efectúa y
coordina las determinaciones relativas a las
constantes físicas,
- conserva los
prototipos internacionales,
- coordina las
comparaciones de patrones mantenidos en los
laboratorios nacionales de metrología,
- asegura la
coordinación de las técnicas relacionadas
con las mediciones.
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