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Los compuestos bifenilo policlorados poseen
características químicas y físicas que los
hacen apropiados para su uso en resinas sintéticas,
pinturas, ceras, lubricantes, etc. Las contaminaciones detectadas en
la leche han sido atribuidas a contaminación accidental del alimento consumido
por las vacas, liberando el BPC no metabolizado a la leche y en
parte a los tejidos ricos en grasa.
Lamentablemente, no se ha descrito aún el
mecanismo de acción toxicológica de este
compuesto.
Debido a la gran difusión del BPC en usos
industriales, se han detectado residuos en
algunos alimentos, entre ellos la leche.
Los niveles encontrados, si bien han sido
bajos, preocupan por el hecho de que se ha
encontrado en la leche humana, lo que estaría implicando
un riesgo desde los primeros días de vida.
De acuerdo a la Federación Internacional de
la Lechería, FIL, la recomendación con
respecto a este compuesto es que su uso debería disminuir
o desaparecer y además intensificar la investigación con el objeto de
encontrar sustitutos del BPC, menos dañinos.
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