Producción Higiénica de la Leche Cruda

Índice

Capítulo 8. Contaminación de la leche por detergentes e higienizantes

    El uso de detergentes y desinfectantes se ha hecho imprescindible en las explotaciones lecheras para evitar la proliferación de microorganismos en las superficies que entran en contacto directo con la leche, en las operaciones de ordeño, manipulación y almacenamiento de la misma, y es por ello que los compuestos usados tienen la oportunidad de llegar indirectamente a la leche.

8.1. Detergentes

    Los detergentes pueden ser empleados solos o combinados con un desinfectante. Los ingredientes que por lo general, forman parte de los detergentes, pueden clasificarse como:

Alcalinos: hidróxido de sodio, carbonato de sodio, bicarbonato de sodio, fosfato trisódico y meta-, bi- o tetrasilicato sódico.

Ácidos: ácido clorhídrico, cítrico, fosfórico, acético, tartárico, fórmico, glucónico y sulfámico.

Agentes tensoactivos: alquilarilsulfonatos, compuestos de óxido de polietileno, compuestos cuaternarios de amonio y ácidos alquilamino carboxilos.

Agentes secuestradores: bifosfato tetrasódico, trifosfato pentasódico, tetrafosfato hexasódico, polifosfato sódico, tartrato sódico, ácido glucónico y sus sales, ácido cítrico y sus sales, ácido acético, etielendiaminotetracético (EDTA) y ácido nitrilacético (NTA).

    Los detergentes destinados al lavado manual deben contener una gran proporción de álcalis suaves, con una pequeña cantidad de agentes humectantes y ablandadores de agua. Para la limpieza en circuito cerrado son necesarios detergentes con álcalis más fuertes, que compensen de esta manera la acción del cepillo en el lavado manual. Además, deben incluir agentes ablandadores de agua, pero no agentes humectantes que provoquen mucha espuma, debido a que dificultarían la circulación y enjuague.

    Es recomendable el uso de ácidos solamente en forma periódica, con el objeto de prevenir o eliminar la "piedra de leche". Estos ácidos deben manejarse con mucho cuidado ya que tienen acción corrosiva sobre metales como aluminio, estaño y los galvanizados.

 

8.2. Desinfectantes

    Los desinfectantes resultan elementos imprescindibles para el control de la contaminación microbiana de equipos de ordeño y estanques de almacenamiento.

Los desinfectantes pueden clasificarse en:

• hipoclorito de sodio o cálcico; ortofosfato trisódico clorado y ácido tricloroisocianúrico; todos ellos liberan cloro y generalmente se emplean asociados con un detergente alcalino,

• compuestos de amonio cuaternario; son variados y su alta producción de espuma impide su uso en circuitos cerrados,

• anfolíticos; el más característico es el dodecil-diamino-etilglicina,

• yodóforos; complejos de yodo que se unen generalmente con ácido fosfórico y agentes tensoactivos,

• agentes humectantes; que constan de ácido fosfórico o agentes humectantes aniónicos, y

• peróxido de hidrógeno que generalmente suele combinarse con el ácido peracético.

 

PUNTOS CRÍTICOS

    Cualquiera de los compuestos mencionados es posible que llegue a la leche durante el ordeño o luego de éste, por efecto de su empleo en el baño de pezones o contaminación del equipo que se produce cuando no se enjuaga correctamente luego de la limpieza y desinfección.

 

8.3. Acción toxicológica de los desinfectantes

    La acción toxicológica dependerá del producto. Así, por ejemplo, los ácidos y álcalis pueden provocar irritaciones locales y efectos corrosivos en caso de accidentes. Los agentes tensoactivos tienen una toxicidad realmente baja, pudiendo producir irritaciones en pieles delicadas. Los derivados del cloro tienen una acción tóxica debido a su poder desnaturalizante de las proteínas celulares y a la reacción de los aminoácidos que se originan de la digestión de las proteínas por el cloro. El cloro resulta mortal para el hombre, en dosis de 0,5 a 1 gramo de hipoclorito de sodio o calcio. Niveles bajo 25 mg por kilogramo de leche no tienen acción sobre la flora microbiana ácido láctica.

    La acción tóxica del yodo es similar a la del cloro, siendo la dosis letal para el hombre de unos 2 gramos.

    No obstante lo anterior, los residuos de yodo presentes en la leche pueden ser nocivos debido a su acción sobre la glándula tiroides. Niveles inferiores a 10 mg/kilogramo de yodo en la leche no tienen efecto inhibidores sobre la flora bacteriana láctica.

    Finalmente, la toxicidad de los derivados del amonio cuaternario, está dada por la interferencia que produce sobre muchas funciones celulares, procesos enzimáticos y permeabilidad celular. La dosis letal para el hombre es de 1 a 3 gramos y cantidades entre 1 a 2 mg/kilogramo de leche pueden inhibir a microorganismos formadores de ácido.

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