La leche constituye un excelente medio de
cultivo para determinados organismos, sobre
todo para las bacterias mesófilas y, dentro de
éstas, las patógenas, cuya multiplicación depende principalmente de la
temperatura y de la presencia de otros
microorganismos competitivos o de sus
metabolitos.
Evitar la contaminación y posterior
proliferación de los microorganismos en la
leche es un constante problema para quienes tienen a
su cargo la producción y elaboración de este producto.
Debido a esto, se han creado métodos para
lograr bajar los niveles de contaminación,
mediante un manejo más higiénico, lo que ha posibilitado un
mejoramiento de la calidad higiénica.
No obstante, las probabilidades de
contaminación de la leche siguen existiendo,
debido fundamentalmente a una incorrecta aplicación de
los métodos recomendados.
Debe tenerse presente que la leche es un
producto biológico obtenido de animales y,
por lo tanto, plantea problemas de origen en su contaminación
ya que a la salida de la glándula mamaria este producto trae
presentes microorganismos que condicionan su posterior manejo.
A lo anterior, debe sumarse la contaminación
producida durante el manejo en el ordeño,
transporte y elaboración,
proceso donde la leche pasa por muchas
personas y elementos.
Gracias a la acción educativa y a la puesta
en vigor de reglamentos, las personas
involucradas en la cadena de producción y elaboración poco a
poco van tomando conciencia del problema, llevando a cabo sus cometidos
en mejor forma.
PUNTOS CRÍTICOS
Las bacterias de la leche no son la única
fuente posible de contaminación, también lo
son las que se encuentran en los equipos, utensilios,
en el aire, el polvo, el heno, etc.
Muchas de las bacterias presentes en la leche
cruda pueden multiplicarse en forma
apreciable, salvo que el producto se congele, pero a
4,4 °C e incluso
a temperatura más bajas, su crecimiento continúa, aunque en
forma más lenta.
CUADRO 4
EFECTOS DE LA TEMPERATURA EN LA MULTIPLICACION
MICROBIANA EN LA LECHE PRODUCIDA EN
DIFERENTES CONDICIONES *
|
Condiciones de |
Temp. de alma- |
|
Recuentos Totales |
de Bacteria por ml |
|
| producción |
cenamiento |
Fresca |
24
h |
48
h |
72 h |
|
|
|
|
|
|
|
a. Vacas, medio |
4,4 °C |
4
295 |
4
138 |
4
566 |
8 427 |
|
ambiente
y |
10,0 °C |
4
295 |
13 69 |
127 727 |
5 725 277 |
|
utensilios |
15,5 °C |
4
295 |
1 587 333 |
33 011
111 |
326 500 000 |
| limpios. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
b. Vacas limpias |
4,4 °C |
39
082 |
88
028 |
121
864 |
186 254 |
|
medio ambiente |
10,0 °C |
39
082 |
177
437 |
831 615 |
1 761 458 |
|
y utensilios |
15,5 °C |
39
082 |
4 461 111 |
99 120
000 |
633 375 000 |
| sucios. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
c. Vacas, medio |
4,0 °C |
136
533 |
281
546 |
538
775 |
749 030 |
|
ambiente
y |
10,0 °C |
136 533 |
1 170 540 |
13 662
115 |
25 687 541 |
|
utensilios |
15,5 °C
|
136 533 |
24 673
571 |
639 884 615 |
2 407 083 333 |
| sucios. |
|
|
|
|
|
*Datos de Ayers, Cook y Klemmer.
Debido a esto, no es conveniente guardar el
producto por períodos muy prolongados;
además, a temperaturas más bajas, se favorece el desarrollo
de la flora psicrotrófica que en nada beneficia al producto, existiendo,
como agravante, cepas resistentes a los tratamientos térmicos.
La estrategia
para prevenir la contaminación de la leche, aúna el control
integral de varios factores que pueden resumirse en unos pocos principios
fundamentales, en función del orígen de los microorganismos.
Aplicando estos principios en la operación
de la manipulación de la leche es factible
producir, en forma constante, leche de buena calidad. Es
importante tener presente que la importancia de la calidad microbiana de
la leche, debe ser vista bajo tres aspectos fundamentales: sanitarios,
ya que puede resultar en un vehículo de
transmisión de enfermedades zoonósicas, tecnológico
y económico.
Si se pretende obtener leche de buena calidad
microbiológica, la atención debe centrarse
en los procesos de producción y a mantener las vacas
con una adecuada sanidad, muy especialmente en lo que a mastitis se
refiere. El origen de la contaminación microbiana de la leche puede provenir
tanto de la ubre como
del medio ambiente y equipo de ordeño.
3.1. Contaminación de la leche en el interior de la ubre
Aún en el caso de que la glándula mamaria
se encuentre sana, se reconoce que las
primeras porciones de leche ordeñada contienen microorganismos,
disminuyendo su número a medida que el ordeño avanza.
Lo anterior puede verse reflejado en el
ejemplo de la tabla siguiente:
Leche primeras porciones
6 500 gérmenes/ml
Leche a mitad del ordeño
1 350 gérmenes/ml
Leche al final del ordeño
709 gérmenes/ml
Esto se explica porque el canal del pezón se
encuentra colonizado por muchos
microorganismos, como por ejemplo Staphilococcus, Corinebacterium,
Coliformes, Bacilus, Pseudomonas, etc.
Esta contaminación se ve acrecentada por el
reflujo producido por la ordeñadora de tipo
convencional, arrastrando con esto microorganismos que
colonizan la punta del pezón, hacia el interior de la ubre.
Cuando la glándula mamaria se encuentra
contaminada, especialmente en los casos de
mastitis de tipo agudo, los recuentos de microorganismos
pueden ser muy elevados, alcanzando valores de varios millones.
3.2. Contaminación en el exterior de la glándula mamaria
En la parte externa de la ubre y pezones, es
posible detectar estiércol, barro, paja u
otros residuos de la cama del animal. Si bien la flora microbiana
del interior de la ubre es, casi en su totalidad, de tipo mesófilo, en
el exterior se suman microorganismos psicrófilos y termófilos, de los cuales
los formadores de esporas, tanto aerobios como anaerobios, provocan
serios problemas en la industria.
CUADRO 5
VALORES PROMEDIO DEL CONTENIDO DE GÉRMENES EN
DIFERENTES SUBSTANCIAS
|
Aire del establo
|
79/l
|
|
Leche recién ordeñada
|
300/ml
|
|
Leche a la recepción en planta
|
500,000 a varios millones/ml
|
|
Leche pasteurizada (reciente)
|
50/ml
|
|
Leche pasteurizada (24 horas)
|
hasta un millón/ml
|
|
Leche ácida
|
más de 10 millones/ml
|
|
Agua potable (manantial)
|
10-290/ml
|
|
Agua sin filtrar
|
6,000-290,000/ml
|
|
Avena
|
225,000/g
|
|
Polvo de la calle
|
78 millones/g
|
|
Hierba
|
2-200 millones/g
|
|
Heno y paja
|
7-10 millones/g
|
|
Excremento de vaca
|
40 millones/g
|
|
Humus
|
±50
millones/mg
|
Entre los microorganismos que pueden llegar a
la leche por la vía externa, son importantes
de señalar aquellos que son patógenos para el hombre,
como el Bacillus cereus que tiene la capacidad de generar esporas con
cierta termorresistencia y que produce cuadros tóxicos en el hombre, debido
a la producción de enterotoxinas. El Clostridium perfrigens, formador de
esporas, anaerobio y termorresistente, provoca problemas a nivel de la industria
quesera y en la salud pública, ocasionando problemas de diarrea y
fiebre.
Otras bacterias, como Salmonella typhi,
Shigella, Estreptococcus A y Corynebacterium
diphteriae, pueden llegar a la leche a través del hombre.
Por otra parte, no se debe descartar la
posibilidad de que algunos virus procedentes
del hombre lleguen a través de la leche a otros individuos, como
también otros microorganismos que no tienen el carácter de zoonosis como
Staphilococcus, Streptococcus, Coliformes, Pseudomonas, Proteus y
Corynebacterium.
La Organización Mundial de la Salud, OMS, ha
confeccionado una lista en la que se señalan
los agentes patógenos que, transmitidos por la leche,
pueden originar enfermedades en el hombre. Los más importantes son
el Mycobacterium bovis, microorganismo que puede habitar en la leche; Brucella
abortus, que se localizan en los ganglios linfáticos mamarios, liberándose
a través de la leche por períodos de tiempo muy prolongados; Coxiella
burnetti, rickettsia que provoca la Fiebre Q y que se libera durante meses
en la leche de vacas enfermas; Pseudomona aeruginosa, muy resistente
a los antibióticos y desinfectantes, presente en la glándula mamaria
y que afecta a la salud pública en asociación con ciertos Staphilococcus;
Staphilococcus aureus, agente causal de numerosos casos de
mastitis de carácter subclínico, produce toxinas resistentes al calor; Streptococcus
agalactiae, típico de mastitis, presentándose por lo general el
de tipo B, provoca enfermedades en el hombre, principalmente en los recién
nacidos, debido a que el aparato urogenital femenino constituye un reservorio;
las enterobacterias, como E. coli capaz de producir mastitis, pueden
originar gastroenteritis debido a la producción de enterotoxinas. También
existen otros agentes que provocan mastitis, como otras especies de
staphilococcus, streptococcus, bacilos, mycoplasmas, corinebacterium, hongos,
levaduras, etc. que, por supuesto, contribuyen a la contaminación de
la leche.
3.3. Infecciones e intoxicaciones provocadas por leches contaminadas
Dentro de las denominadas infecciones
alimentarias, tenemos aquellas
de origen bacteriano, las virales y aquellas provocadas por rickettsias.
En cuanto a las intoxicaciones
alimentarias de origen bacteriano,
cabe citar el botulismo y aquellas debidas a la
presencia de enterotoxina estafilocócica.
También deben señalarse aquellas
enfermedades que se producen debido a una
intensa contaminación de la leche por determinadas bacterias, como
es el caso del Clostridium perfrigens, Bacillus cereus, etc.
Finalmente, deben considerarse aquellas
enfermedades de etiología incierta, como es
el caso de algunas cepas de Escherichia, Proteus, Pseudomonas,
etc.
3.4. Enfriamiento deficiente de la leche
El gran cambio sufrido en los últimos años
por los sistemas de ordeño, conservación y
recolección de leche, de aquellos tradicionales de ordeño
a mano y recogida de la leche sin refrigerar, a los modernos sistemas de
ordeño mecánico, refrigeración y almacenamiento de la leche refrigerada,
con la posterior recolección en cisternas, ha provocado un marcado
cambio, no sólo en las características físico-químicas de la leche, sino
también en su microbiología.
Estos cambios se refieren a aquellos provocados por microorganismos
que conservan su actividad a bajas temperaturas. Ellos, o
sus enzimas, pueden causar daños considerables a la leche y, en consecuencia,
a los productos lácteos.
En
la mayoría de los casos es posible evitar la acidificación de la leche
mediante la refrigeración pero, al mismo tiempo, otros defectos de calidad
aparecen con el tiempo.
Por esta razón, es comprensible que se
preste especial atención a los
microorganismos que permanecen activos a bajas temperaturas, ya que
provocan defectos en la leche por desdoblamiento de la grasa y proteínas.
Si la lipasa natural de la leche fuera la
única causa de lipolisis, los daños serían
limitados, pero en el lapso de tiempo que media entre el ordeño
y el tratamiento de la leche, se desarrolla una flora bacteriana, denominada
psicrotrófica. Este desarrollo es tanto mayor cuanto lo es el tiempo
que transcurre entre el enfriamiento en el predio productor, la recolección
y el almacenamiento en la industria, tiempo que, bajo las condiciones
actuales, puede llegar a varios días.
Dentro de la flora psicrotrófica, se
encuentran representados grupos de
microorganismos tales como Pseudomonas, Achromobacter, Alcaligenes, Micrococcus,
etc. Su desarrollo es muy rápido, teniendo un tiempo de
generación a 4 °C
de 6 a 8 horas, pudiendo de esta manera multiplicar su
población 10 veces, en término de 24 horas.
La importancia de esta flora radica en la
facultad que tienen de segregar, cuando se
multiplican en la leche, lipasas y proteasas termorresistentes.
Aunque los microorganismos productores de
lipasas pueden ser finalmente destruidos, no
sucede lo mismo con sus enzimas, pudiendo actuar
con posterioridad a los tratamientos térmicos. Esto provoca grandes problemas
a la industria láctea, especialmente aquellas dedicadas a la "esterilización
comercial"de leche y productos lácteos mediante proceso UHT
("Ultra High Temperature" - pasteurización a temperaturas extremadamente
altas), ya que las enzimas resistentes al tratamiento disponen
de largos períodos para actuar.
Finalmente, debe señalarse que en países
donde la refrigeración de la leche a nivel
de establecimientos productores de leche se ha desarrollado
manifiestamente, no sólo se han presentado los problemas anteriormente
señalados, sino que se ha visto afectado todo el sistema de evaluación
de calidad de leche cruda, en cuanto a parámetros higiénicos se
refiere. Esto, debido a que las pruebas de evaluación empleadas, en la generalidad
de los casos, resultan válidas para leches frescas que no hayan sufrido
almacenamientos por períodos de tiempo prolongados. Tal es el caso
de los métodos de reducción, como también todos aquellos destinados a
detectar mastitis y que se basan en el principio de reacción de las células
somáticas con un detergente.
3.5. Transporte inadecuado de la leche
Los problemas tanto técnicos como
económicos que presenta el transporte de la
leche, son menores cuando la densidad de los distritos lecheros
es mayor. Cuando la cantidad de leche recogida por kilómetro recorrido
es baja, los transportes se hacen muy largos con graves consecuencias
sobre la calidad de la leche debido a la agitación prolongada y
a la elevación de la temperatura.
Un aspecto importante con respecto a la
preservación de la calidad original de la
leche, es lograr que la industria se responsabilice por el transporte.
El transportista particular no tiene igual interés por la calidad de
la leche, importándole solamente la cantidad.
Por otra parte, si el transporte corre bajo
responsabilidad de la industria, resultará
más fácil el control de fraudes y contaminaciones que puedan
producirse durante el transporte, beneficiéndose tanto la industria como
el productor lechero.
El material de construcción de los
recipientes empleados para el transporte
deberá adaptarse a este sistema. Los tarros de hierro estañado, que
aún se continúan utilizando, si bien tienen la ventaja de su precio, no
son muy recomendables por su peso elevado, 7,5 Kg
para los de 20 litros, son poco resistentes a
los choques y, lo que es más importante desde el punto
de vista de calidad, por lo general su estañado es débil pudiendo quedar
el hierro en contacto con la leche. Los tarros de material plástico tienen
grandes ventajas, poco peso, insonoridad, elasticidad y ausencia de
uniones en la tapa. También presentan inconvenientes como:
• rigidez,
• poca seguridad en el
cierre de la tapa,
• en algunos casos,
acción fotoquímica de la luz que este material
permite pasar,
• lentitud en los
cambios térmicos, lo que impide su enfriamiento rápido,
y
• facilidad para rayarse.
La alternativa mejor, en cuanto a tarros se
refiere, son aquellos construidos de acero
inoxidable pero su costo los torna prohibitivos.
Sin duda, el método de recolección más
racional es el que cuenta con estanque
refrigerado en el establecimiento productor y el camión cisterna. La
manipulación se reduce a un mínimo, simplificándose las operaciones
de limpieza. No obstante, este método tiene el requisito de que
las partidas recolectadas sean uniformes en cuanto a calidad higiénica, lo
que en la práctica es muy difícil.
Cuando se emplean métodos tradicionales de
recolección, esta actividad debe enfrentarse
como una carrera contra el tiempo y es por ello que
la organización de recorridos es un trabajo muy delicado. Debe considerarse
que la duración máxima del transporte resulte lo más breve posible
cobrando mayor significancia en las épocas de verano.
También deben tomarse en cuenta aspectos
prácticos, como por ejemplo que los camiones
transportadores de leche no lleguen todos a un tiempo
a la recepción de la industria, sino de acuerdo a un arreglo preestablecido
ya que, de lo contrario, se ocasionarán graves pérdidas en la
calidad de la leche.
Finalmente, la práctica tan difundida de
dejar los tarros de leche en el borde del
camino, es del todo censurable cuando se pretende leche de
calidad. La leche no debería abandonar el local de la lechería, generalmente
más fresco que el exterior, hasta el momento de su carga en
el vehículo recolector.
3.6. Medidas de manejo para prevenir la contaminación
microbiana de la leche
3.6.1. Lavado
de los pezones de la ubre
El lavado de los pezones, previo al ordeño,
es un arma fundamental para
reducir la contaminación microbiana de la leche. El agua empleada
debe ser limpia y de ser posible con algún desinfectante, utilizando
toallas desechables para el secado. Lavar con agua y paños no
proporciona ninguna ventaja sobre el no lavar. ¿Cuáles son entonces los
objetivos a perseguir con un buen lavado?.
• reducir la contaminación microbiana de
la leche,
• disminuir la contaminación entre
cuartos y entre vacas,
• eliminar toda suciedad visible de la
base de la ubre y pezones,
• no ocasionar irritación de la piel,
• ser de bajo costo, y
•
ser de fácil aplicación
durante la rutina de ordeño.
No se recomienda el lavado de la ubre
debido a que éste es muy difícil
de realizar correctamente en cada ordeño lo que generalmente provoca
un goteo de agua sucia y cargada de microorganismos hacia la
mano del ordeñador o hacia la pezonera, si el ordeño es mecánico. Si
se usa el lavado de la ubre, es necesario depilar o afeitar ésta unas dos
veces al año.
3.6.2. Medio
ambiente
Si bien el lavado de los pezones es
fundamental para obtener una leche
de buena calidad microbiológica, no lo es menos el medio ambiente
y el equipo de ordeño y de almacenamiento de la leche, ya que
frecuentemente suelen ser la fuente más importante en cuanto a contaminación
microbiana se refiere.
Dentro de lo que es medio ambiente, es
importante considerar al ordeñador, el
aire y el agua disponible.
El ordeñador puede transmitir
contaminantes que le sean propios, si es
que se encuentra enfermo, actuando de vector al tomar contacto con
superficies, utensilios, etc., luego que éstos han sido desinfectados,
o por el empleo de malas técnicas de ordeño,
como el humedecimiento de las manos con los
primeros chorros de leche, no lavar las pezoneras luego
de su caída al suelo y previo a su colocación, entre otros.
Debe reconocerse que el ordeñador presenta
el principal componente de todas las
operaciones de ordeño y por ello, si se quiere alcanzar
el éxito en la producción de leche de calidad, la preocupación debe
centrarse en asegurar el cabal conocimiento por parte de éste, de
todas las operaciones de rutina y por otra, de su higiene personal, uso
de vestimenta adecuada y el no padecimiento de ninguna enfermedad
de tipo infecto-contagiosa.
En cuanto a los microorganismos aportados
por el aire a la leche, durante el ordeño,
resulta muy pequeña su cantidad, pudiendo tener alguna
importancia algunos tipos de bacterias, como Bacillus cereus, Clostridios
y Stafilococcus aureus. Esto es posible de evitar no dando alimentos
durante el ordeño.
3.6.3. Equipo de ordeño
Si el equipo tiene un adecuado diseño,
correcta instalación y buena higiene, no
debe presentar un elemento preocupante en cuanto a contaminación
microbiana.
La flora microbiana existente en un equipo
de ordeño puede resultar variable, y esto
se relaciona con el tipo de detergente y desinfectante, la
técnica de limpieza, las temperaturas de lavado y el estado de las partes
de caucho.
Con respecto a estas últimas, debe tenerse
presente que se encuentran inevitablemente
en una elevada proporción, lo cual es perjudicial
desde el punto de vista higiénico, ya que su superficie puede absorber
hasta un 30% de su peso en grasa y tienen una vida útil limitada
por la acción de las temperaturas elevadas aplicadas en la limpieza
y el uso de detergentes fuertemente oxidantes.
Sobre la contribución de estas partes de
caucho a la contaminación de la leche,
algunos estudios han determinado que lo hacen hasta 117 veces
más que las partes metálicas.
El diseño y montaje del equipo de ordeño
es uno de los factores que posteriormente
incidirá fuertemente sobre la facilidad de limpieza y,
en consecuencia, sobre la multiplicación de microorganismos en la instalación.
Por ello, el objetivo primordial en toda instalación y sala de ordeño
es la sencillez, evitando en lo posible todo elemento que implique
ser desarmado para su limpieza; en el caso en que no sea factible,
hay que asegurar que su desarme y montaje resulte fácil. Para el
caso de ordeño a mano es recomendable el uso de baldes de boca estrecha
y con tapa, con el objeto de disminuir la posibilidad de caída de
sustancias extrañas a la leche.
3.6.4. Normas que deben seguirse para obtener una leche de calidad microbiológica aceptable:
1. Antes de comenzar el ordeño, los pezones deben lavarse
correctamente.
2. El ordeñador deberá ser una persona que conozca todas las
operaciones de rutina, mantendrá una adecuada
higiene personal, vestirá en forma
adecuada y no padecerá ninguna enfermedad infecto
contagiosa.
3. El equipo de ordeño deberá estar construido y montado de
manera tal que la limpieza pueda realizarse en
forma eficaz en todos sus componentes.
Deberá asimismo, ser fácil de desmontar para
efectuar limpieza a fondo cuando así se quiera.
4. Todos los componentes integrantes del equipo se mantendrán en buen estado, sin depósitos ni corrosión y las
partes de caucho
se reemplazarán
periódicamente.
5. Previo al uso del equipo, éste debe estar totalmente
limpio, sin suciedad visible y, de ser
posible, con contaminación microbiana controlada.
6. Finalizado el ordeño, se enjuagará, lavará y
desinfectará empleando exclusivamente
detergentes y desinfectantes aprobados y en
una concentración adecuada.
7. Enjuagar cualquier traza de residuos de detergentes o
desinfectantes con agua limpia antes de su empleo
en el ordeño. Podrá utilizarse
hipoclorito de sodio en el agua de enjuague final, siempre
que exista el riesgo de que esté contaminada.
8. Filtrado de la leche previo a su introducción en el
estanque de refrigeración o tarros de
transporte.