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Las exigencias de
mayores cantidades de alimentos que tiene la población
mundial, de cierta forma tiende a opacar una necesidad paralela en
cuanto a las cualidades nutritivas necesarias para satisfacer los requerimientos
nutricionales establecidos.
El grupo más
vulnerable de la población corresponde a los niños pre-escolares
y la desnutrición en este grupo ha sido identificada como "el principal
freno del progreso humano".
Las tasas de
mortalidad infantil en los países en desarrollo, pueden ser
entre 6 a 8 veces más que en las zonas tecnológicamente más avanzadas,
pero la tasa de mortalidad en el grupo de 1 a 4 años de edad puede
alcanzar cifras entre 50 a 60 veces superiores.
Son abundantes los
informes que señalan que la desnutrición preescolares la principal responsable
de las muertes prematuras de millones de
niños. En aquellos casos en que no provoca la muerte, menoscaba permanentemente
su crecimiento y probablemente provoca daños mentales y
emocionales irreversibles.
La leche es el
único material producido por la naturaleza para funcionar
exclusivamente como fuente de alimento. Por esto, un factor fundamental
que influye sobre el valor de aceptación universal de la leche es
la imagen que ésta representa, a saber, que constituye una fuente nutritiva,
no superada por ningún otro alimento conocido por el ser humano.
La confirmación de
esta imagen nutritiva está en el uso extensivo que
tienen la leche y sus derivados, como parte de la dieta diaria de los pueblos
de los países altamente desarrollados. A consecuencia de esto, estas
sociedades gozan casi de una completa carencia de enfermedades nutricionales,
entre bebés, niños y adultos jóvenes. En contraste, una elevada
proporción de los habitantes de las zonas en desarrollo, especialmente
bebés y niños, que tienen un suministro primitivo o inexistente
de leche, sufren deficiencias nutricionales.
Entre los muchos contrastes entre países
desarrollados y en desarrollo, pueden citarse,
a modo de ejemplo, los siguientes:
• abastecimiento de leche de alta
calidad versus abastecimiento deficiente
o nulo,
• muy
buena nutrición versus desnutrición
escolar en diferentes grados,
• mejor conservación
de alimentos versus pérdidas y deterioro
de alimentos.
Si bien son incuestionables las cualidades
nutritivas de la leche y los productos
lácteos, no es menos cierto que, desde su síntesis en la glándula
mamaria hasta su llegada al consumidor, estas cualidades están sometidas
a un gran número de riesgos que hacen peligrar la calidad original.
Estos riesgos son: la contaminación y
multiplicación de microorganismos,
contaminación con gérmenes patógenos, alteración físico-química
de sus componentes, absorción de olores extraños, generación
de malos sabores y contaminación con sustancias químicas tales
como pesticidas, antibióticos, metales, detergentes, desinfectantes, partículas
de suciedad, etc. Todos éstos, ya sea en forma aislada o en conjunto,
conspiran en forma negativa sobre la calidad higiénica y nutricional del
producto y, consecuentemente, conspiran en contra de la salud pública y
economía de cualquier país.
Es por ello que el desafío para quienes
trabajan en el sector lechero no sólo es
producir mayor cantidad de leche sino, también, de alta calidad higiénica,
y para ello deben contemplarse aspectos fundamentales, como lo
son la higiene microbiológica, higiene química e higiene estética. Tres
aspectos que, unidos, pueden contribuir
favorablemente a la mejora del sector lechero
de nuestros países, con el beneficio consecuente en el desarrollo
físico e intelectual de las generaciones venideras.
Higiene de la leche y salud pública, dos
aspectos que se conectan mediante una sola
palabra, CALIDAD.
La producción de leche de calidad higiénica,
como todo sistema productivo, resulta
sumamente complejo, más aún que otros ya que el producto
a manejar es extremadamente delicado, afectándose mucho por la
manipulación. En la producción de la leche interactúan innumerables factores
y todos de una manera u otra se encuentran relacionados.
Es por ello que esta complejidad debe ponerse
de manifiesto, con la pretensión inequívoca
de presentar un problema, analizar los aspectos fundamentales
y establecer las líneas generales de solución que permitan debatir
el tema con mayor profundidad y contribuir entre todos a la búsqueda de
soluciones específicas para cada región o país, conscientes de que no se
pueden manejar recetas universales pero sí principios generales.
Con el objeto de enfrentar el problema que
nos preocupa - la obtención de leche de
buena calidad higiénica - se identificarán en el siguiente
esquema, que simula un árbol (Figura 1), los siguientes puntos: el
tronco representa la calidad y sus ramas principales aquellos factores fundamentales
que, de ser controlados, permitirán alcanzar la copa que representa
los criterios mínimos exigibles para una leche de calidad higiénica
aceptable. Como puede apreciarse, cada rama principal se ve afectada
durante su crecimiento por numerosos factores que, si son manejados
adecuadamente, permitirán alcanzar el objetivo primario, la copa y,
en consecuencia, el objetivo terminal que es la salud pública.
En los capítulos siguientes pasaremos a revisar los aspectos
fundamentales, aunque no todos por lo extenso del
tema, referentes a la higiene de la leche y
la salud pública.
FIGURA 1

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