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Con el nombre de pesticidas son designados un
conjunto de compuestos químicos que se
emplean en el combate contra plagas o parásitos
en las explotaciones agropecuarias o en la industrialización de productos.
La llegada de los pesticidas desde el medio
ambiente a la leche puede producirse por
diferentes vías: lucha contra parásitos en salas de ordeño
y dependencias anexas, pudiendo quedar el equipo de ordeño y las
paredes contaminadas, los que a su vez contaminan la leche, y los tratamientos
directos al animal, además de la lucha contra plagas en suelos y
cultivos.
La peligrosidad de los pesticidas está dada
en función a la dosis letal media (DL50)
que representa la dosis capaz de matar a 50 de 100 animales
de laboratorio y que es equivalente al grado de toxicidad aguda.
Para el caso de la leche, el interés se
centra preferentemente hacia la toxicidad
crónica, que es la que se produce cuando se ingieren dosis bajas
durante períodos de tiempo muy prolongados. En estos casos, debe conocerse
la Ingestión Diaria Admisible (IDA) y los niveles de residuos tolerables
en alimentos, lo que permitirá, en base a los estudios de degradación
del producto, establecer los tiempos que deben trascurrir entre el
tratamiento y la recolección o consumo del producto con el objeto de prevenir
riesgos de contaminación.
Los insecticidas organoclorados pueden
absorberse a través de la piel, mucosa o
tracto digestivo, pasando directa o indirectamente al hígado.
En este órgano son lentamente metabolizados para quedar almacenados
en las células grasas.
Debido a su naturaleza lipolítica y relativa
estabilidad, la mayoría de los insecticidas
clorados y sus metabolitos son eliminados al exterior a

PUNTOS CRÍTICOS
través de la leche. La velocidad de excreción en la leche
depende, entre otros, del estado de
lactación, volumen de grasa producida al día, raza,
naturaleza del pesticida, cantidad ingerida al día, duración de la ingestión,
etc.
En algunos casos la eliminación puede
producirse hasta 170 días, y a veces más,
luego de la administración del alimento.
Los resultados de estudios llevados a cabo en
21 países de Europa, América y Australia,
comprueban la presencia de residuos organoclorados en
la leche y productos lácteos. Un resumen de estos resultados puede apreciarse
en el siguiente cuadro:
CUADRO 14
RESIDUOS DE PESTICIDAS ORGANO-CLORADOS DETECTADOS
EN LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS (mg/kg)
| PESTICIDA |
PRODUCTO LACTEO |
NIVEL MAXIMO
REGISTRADO |
NIVEL MEDIO |
| DDT, Isómeros y |
Leche |
150 |
0,05 |
| Metabolitos |
Queso |
0,5 |
0,06 |
|
Mantequilla |
8 |
0,36 |
| Epoxi-heptacloro |
Leche |
0,3 |
0,012 |
|
Queso |
|
|
|
Mantequilla |
1,4 |
0,005 |
| Dieldrin |
Leche |
0,375 |
0,037 |
|
Queso |
0,3 |
0,05 |
|
Mantequilla |
1,62 |
0,09 |
| HCH |
Leche |
2,5 |
0,15 |
| Total |
Queso |
0,6 |
0,06 |
|
Mantequilla |
9 |
0,9 |
10.1. Efectos
toxicológicos
Los
efectos toxicológicos agudos se presentan rápidamenteoriginando fenómenos
neurológicos como vómitos, parálisis, calambres y convulsiones.
La toxicidad subcrónica y crónica, en cambio, se pone de
manifiesto por análisis histopatológicos de órganos como hígado,
cerebro y riñones.
10.2. Efecto sobre los procesos tecnológicos
Una concentración de 50 mg/litro de endrin, produce
interferencia en los cultivos de yoghurt. Para el caso del DDT y lindano, son
necesarias concentraciones más altas.
Concentraciones de 0,08 mg/litro de dieldrin provocan
inconvenientes en la elaboración de quesos.
Microorganismos como Aerobacter aerógenes, Bacillus cereus,
coagulans, y subtilis, E. coli y Enterobacter, pueden
descomponer estos insecticidas en metabolitos de menor
toxicidad.
A bajas concentraciones, el DDT ejerce una acción desdobladora
de los carotenos y, por el contrario, a altas concentraciones
tiene una actividad estabilizante. Lo contrario ha sido demostrado para el
lindano.
Actúan sobre las grasas acelerando la auto oxidación de los
ácidos grasos, con formación aumentada de
peróxidos.
Como recomendación final, debe indicarse la necesidad de tender
a un uso de insecticidas clorados a niveles lo más bajo
posibles, basándose en el conocimiento de los límites máximos de residuos en
alimentos destinados al consumo de la vaca.
En el área industrial, el descremado de la
leche resulta un método
muy eficaz para
eliminar residuos de pesticidas, debido a que todos los órgano-clorados
se encuentran en la fracción grasa.
10.3. Insecticidas organo-fosforados y carbamatos
La contaminación de la leche con residuos de
estos compuestos se produce de igual manera
que con los órgano-clorados. La contaminación de
la leche debida al consumo oral de estos compuestos es, por lo general,
despreciable, ya que muchos de ellos son metabolizados con facilidad
durante la digestión. No obstante, hay algunos que se resisten a la
degradación.
Los efectos producidos por estos insecticidas
en el organismo, tienen que ver con la
inhibición de la colinesterasa que desdobla la acetilcolina
- sustancia mediadora del sistema nervioso - en ácido acético y
colina, que son inocuas para el organismo. Lo anterior provoca acumulación
de acetilcolina que se traduce en trastornos del sistema nervioso.
Finalmente, cabe señalar que el metabolismo
de los insecticidas organofosforados y
carbamatos termina en una hidrólisis, que para el caso de
algunos compuestos aún no se determina totalmente, formándose productos
menos tóxicos o atóxicos, que se eliminan del organismo del animal.
10.4. Recomendaciones
Debido a su rápida degradación y
metabolismo, como también a la ausencia de
residuos persistentes en la leche, la decisión en la elección del
pesticida debe tender hacia los organofosforados, teniendo presente eso
sí, que existe un grupo de sistémicos que se caracterizan por atravesar
la piel y difundirse por todo el organismo.
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