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Otra importante tarea higiénico-sanitaria es el control de insectos tales como
moscas, cucarachas, polillas, etc.
Para ello será necesario que todas las aberturas hacia el
exterior tengan mallas antiinsectos de material plástico, alambre galvanizado o
fibra.
En las puertas con mucho movimiento se recomienda la
instalación de cortinas de aire forzado que eviten el ingreso de insectos al
interior de la planta. En plantas pequeñas se recomienda el empleo de cortinas
plásticas transparentes, compuestas por fajas superpuestas.
Estas medidas son impedimentos mecánicos que evitan el ingreso de ciertos
tipos de insectos. Su empleo es muy eficaz.
Sin embargo, existen otros insectos como las cucarachas. Por
tratarse de insectos voladores que, además, ingresan por las cañerías de
desagües, son más difíciles de controlar.
La mejor forma de hacerlo es a través de fumigaciones
estratégicas con productos químicos de baja toxicidad para el ser humano y
especialmente indicados para su empleo en fábricas de alimentos.
Los principios activos son piretroides o piretrinas que en
concentraciones bajas son altamente tóxicos para los animales de sangre fría
como los insectos pero no para el hombre.
Después de fumigar por el exterior de la planta,
especialmente en aberturas y cañerías, estos productos se deben aplicar
estratégicamente en el interior de la planta, especialmente en las áreas más
calientes, zonas ideales para la reproducción de las cucarachas, o en áreas
donde existan residuos de comida. Estos productos tienen una acción residual de
unos 30 días.
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