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Los roedores domésticos, ratas y ratones, son seres muy inteligentes. Capaces de
penetrar en casi todas partes, socavan la tierra por debajo de las
construcciones de mampostería,perforan los aislamientos de las cámaras de frío,
etc. Tienen garras muy afiladas que les permiten trepar por muros muy lisos y
caminar por cañerías. Son buenos nadadores, pudiendo trasladarse por cañerías de
desagües llegando incluso a sobrepasar los sifones con agua. Viven en las
cloacas, bodegas o depósitos y donde exista comida o residuos de las mismas.
Por eso hacemos mucho hincapié en el entorno de una fábrica
de embutidos, el control de los efluentes y la insistente preocupación de
mantener adecuadas condiciones higiénicas en la planta, un ordenamiento en los
depósitos de materias primas, talleres y demás áreas de trabajo.
En áreas cuidadosamente mantenidas y con un adecuado plan de
control, seguramente se pueden mantener estos animales alejados de nuestra
fábrica. Para poder controlarlos, es imprescindible conocer sus hábitos,
preferencias y costumbres. Tienen hábitos nocturnos por lo que el hombre no
siempre puede verlos, sino que normalmente descubre su presencia a través del
ingenio.
En sus salidas nocturnas buscando alimentos, estos animales
van dejando señales que podemos observar para darnos una idea de su tamaño. Se
pueden observar los excrementos lo cual, además de indicar su presencia, indica
su tamaño y si son frescos o no. También es muy común encontrar marcas de su
paso bien identificables como, por ejemplo, manchas de suciedades grasosas, con
marcas de patas y de cuerpos que se adhieren a los muros, vigas, caños, etc. por
donde pasan.
Desde el punto de vista de la salud pública, las ratas son
portadoras de muchas enfermedades que se transmiten al hombre, por lo cual debe
existir en cualquier fábrica de alimentos un severo, metódico e insistente plan
de control.
Para un adecuado control se requiere:
- erradicar basureros aledaños a la fábrica
- mantener el entorno ordenado
y limpio
- no dejar alimentos o materias primas fuera de las cámaras
de frío
- emplear enemigos naturales de los roedores como son gatos y perros
-
emplear trampas con cebos especialmente preparados
- usar rodenticidas.
Se ha hecho hincapié en este trabajo en las primeras medidas mencionadas.
En relación al empleo de trampas, hay que decir que su manejo
es algo engorroso. Deben limpiarse muy bien con agua caliente y el operador debe
usar guantes durante su preparación a fin de eliminar olores del hombre,
sobretodo si éste es fumador. Luego se coloca un cebo atractivo como puede ser
un trozo de tocino, mejor si es condimentado con, por ejemplo, pimentón, anís o
comino.
El empleo de trampas prácticamente no tiene influencia sobre la densidad de
la población de roedores que pueda existir.
El método más eficaz en el control de roedores es el empleo de rodenticidas.
Son substancias tóxicas que se encuentran en el mercado en
forma de cebos líquidos o sólidos que, colocados estratégicamente y con un plan
de rotación de ubicación y de producto, consiguen eficaces resultados.
Un raticida eficaz debe ser mortal en cantidades pequeñas
para poder incorporarse a cebos sin ser descubierto, no debe inspirar
desconfianza a los roedores, no debe provocar una muerte violenta y rápida para
no despertar sospecha en los roedores sobrevivientes.
Existen en el mercado varios tipos de raticidas, cuyos principios activos
matan de diferentes maneras.
Unos producen perturbaciones en la coagulación sanguínea de
las ratas, provocando grandes hemorrágias internas y externas que terminan en
una anemia grave que trae la muerte como consecuencia.
Otros producen un aumento de la permeabilidad de los
capilares en el pulmón (vasos sanguíneos pequeños). Esto provoca un edema de
pulmón, con la consecuente salida de líquidos a los bronquios y una disminución
de la ventilación pulmonar, con formación de espuma que lleva a la asfixia y a
la muerte.
Otros más provocan lentamente trastornos neurológicos y circulatorios,
afectando el sistema nervioso central y el corazón.
En la práctica, hemos visto excelentes resultados en fábricas
para el control de roedores, mediante las acciones combinadas del ordenamiento
del medio ambiente y medidas generales de higiene con la contratación de
empresas experimentadas, con una metodología apropiada y el empleo de cebos
raticidas.
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