| "El temor es la fuente principal de superstición
y una de las principales fuentes de crueldad. Conquistar
el temor es el comienzo de la sabiduría"
Bertrand Russell
4.1 INTRODUCCIÓN
Una de las características de esta
nueva era económica es que las ventajas competitivas ya
no residen principalmente en el acceso a recursos
naturales de bajo costo, ni en salarios bajos, ni en la
aplicación de técnicas y procedimientos provenientes
solamente de la tecnología y la economía. Por ello,
escuchamos con frecuencia creciente en la actividad
empresarial términos tales como "Brainpower",
"Capital Humano", "Humanware" e "Inteligencia
Emocional" y vemos, por ejemplo, que las empresas se
ocupan cada vez más en capacitarse para que la gente
pueda trabajar en equipo. Estas son expresiones del
reconocimiento de que el trabajo productivo, en el sentido
de tener mayor valor para la sociedad, incluyendo a la
empresa y a sus integrantes, proviene esencialmente del
conocimiento y de la motivación de todos en la empresa,
trabajando juntos bajo la guía de propósitos y valores
compartidos.
Son también expresiones del
reconocimiento al papel sinergístico que pueden jugar las
emociones y la razón. Puesto de otra manera, estamos
observando un interés creciente en comprender mejor la
totalidad de lo que somos, más allá de lo intelectual y
de nuestro interés por las recompensas materiales.
Comenzamos a explorar más a profundidad lo psicológico,
que es tal vez lo menos conocido pero que también promete
ser una fuente riquísima de nuevas opciones para mejorar
el diseño de nuestras empresas y de nuestros sistemas
gerenciales.
En el pasado, en un mundo menos
cambiante y menos complejo, para que las empresas fueran
competentes generalmente era suficiente cuidar la salud y
la seguridad de la gente, ya que su función era ante todo
seguir las instrucciones emanadas de la alta gerencia. En
otras palabras, la esencia de la función gerencial
consistía en sacar las ideas de las mentes de los
gerentes y pasarlas a las manos de los trabajadores. Hoy,
nos hemos dado cuenta que eso es insuficiente y que, para
ser competentes, las empresas deben reconocer con mayor
atención que las personas también tienen emociones y
propósitos propios.
Entonces, si estamos de acuerdo en que
actualmente las principales ventajas están sustentadas en
los conocimientos, en la creatividad, en la capacidad
creciente para aprender, y en la innovación, se vuelve
imperativo comprender mejor la naturaleza humana y, luego,
adecuar las prácticas gerenciales para facilitar y
estimular, con ética de desarrollo, un campo en el que la
gente tenga la oportunidad de sentir orgullo y alegría en
el trabajo.
Hemos ido pasando de lo físico, mano
de obra, a incluir
lo intelectual y, por último, a considerar la importancia
de las emociones y los sentimientos. Una de las preguntas
críticas es: ¿Somos, como lo sostiene implícitamente la
gerencia tradicional, fundamentalmente egoístas y por
ello nuestro comportamiento está determinado por
recompensas materiales? Si nuestra respuesta es negativa,
tal vez entonces será mejor preguntarnos, de nuevo, como
propuso Frank (19), ¿son las predisposiciones
emocionales la fuerza impulsora del comportamiento ético
y éste, cuando es sincero, nos confiere ventajas
materiales?
Deming expresó de la siguiente manera
la importancia de este tipo de cuestionamientos y de sus
respuestas(6): " La psicología nos ayuda
a comprender a la gente, la interacción entre la gente y
las circunstancias, la interacción entre cliente y
proveedor, la interacción entre maestro y alumno, la
interacción entre un gerente y su gente y cualquier
sistema gerencial. Las personas son distintas entre sí.
Un gerente de personas debe estar consciente de estas
diferencias y usarlas para la optimización de las
habilidades e inclinaciones de todos". Aquí es
importante hacer una aclaración. Si bien es cierto, como
dijimos en el capítulo anterior, que el mejoramiento de
la calidad es en esencia
disminución de la variación, en su
acepción más amplia y profunda, esta afirmación tiene
un límite estricto, que es el respeto a la dignidad del
individuo.
Todos somos distintos de los demás en
muchos sentidos. Por ejemplo, estamos motivados
intrínseca y extrínsecamente en distinto grado, buscamos
con distinto énfasis diversos tipos de reconocimientos y,
hasta en cosas tan aparentemente sencillas como los
horarios de trabajo, todos tenemos necesidades distintas
en cuánto a la flexibilidad o en cuánto al tiempo que
deseamos dedicarle a continuar aprendiendo cosas
diferentes.
A la vez, todos creemos tener derecho a
sentir orgullo por nuestro trabajo y a que éste sea una
fuente de alegría y de significado en nuestras vidas. Se
trata, pues, de la búsqueda permanente del conocimiento
de nosotros mismos y, como todos sabemos, esto es de lo
más complejo que hay y por eso no tenemos todas las
respuestas. Sin embargo,con todo y la complejidad
inherente a la psicología, actualmente este es un tema
que tiene implicaciones profundas para el desarrollo
empresarial y, por ello, es de gran importancia que los
gerentes lo tomen en consideración. Al hacerlo, adquieren
importancia cosas tan poco complicadas pero con frecuencia
olvidadas como, por ejemplo, escuchar con atención a la
gente, para comprender mejor lo que es importante para
cada individuo, aquello que lo mueve.
Margaret Wheatley comenta (15)
que: "en teoría motivacional, nuestra atención
está cambiando, de la incitación de las recompensas
extrínsecas a los motivadores intrínsecos que emanan del
trabajo mismo. Nos estamos reenfocando a los anhelos
profundos que tenemos en nuestras vidas organizacionales
por comunidad, significado, dignidad y amor. Estamos
comenzando a observar las emociones fuertes que son partes
de ser humanos, en lugar de segmentarnos (el amor es para
el hogar, la disciplina para el trabajo) o de creer que
podemos confinar a los trabajadores a papeles estrechos,
como si fueran engranes en la maquinaria de producción.
Al ir abandonando los modelos mecanicistas del trabajo,
comenzamos a retroceder y a vernos a nosotros mismos de
maneras nuevas, apreciando que somos un todo, y a diseñar
organizaciones que honran y hacen uso de la totalidad de
quiénes somos".
En este redescubrimiento de nuestra
naturaleza y de nuestra potencialidad, nos encontramos con
algunas emociones y actitudes cuya mayor comprensión es
de central importancia para el mejoramiento de la calidad:
la motivación, la cooperación, la competencia, el temor,
la confianza, y el orgullo y la alegría en el trabajo y
en el aprendizaje.
4.2 MOTIVACIÓN INTRÍNSECA Y MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA
Como hemos mencionado antes, el estilo prevaleciente de
gerencia está fuertemente sustentado en la doctrina del
conductismo, en el lenguaje del "palo y la zanahoria".
De allí las prácticas de "el empleado del mes",
los bonos e incentivos financieros de acuerdo a los
resultados de las evaluaciones del desempeño individual y
los carteles con exhortaciones para los empleados. Ahora
bien, el punto aquí no es si esto funciona o no funciona,
sino más bien ¿qué es lo que se logra?
Muchos
estudiosos de este tema tan importante concluyen que los
esquemas conductistas sí funcionan, y con mucha eficacia,
pero lo que logran es obediencia.
Entonces, si lo que deseamos es obtener la obediencia de
la gente, ya tenemos la respuesta. Sin embargo, para
mejorar la calidad se requiere el compromiso
y el deseo de hacer las cosas, y de hacerlas bien. Si esto
es lo que deseamos, los esquemas conductistas no solamente
no funcionan, sino que son un formidable obstáculo.
Veamos por qué, tomando como ejemplo los incentivos
financieros.
De acuerdo a las investigaciones de Kohn(62),"el
uso de incentivos financieros para manipular el
comportamiento de una persona puede ser objetable y en
última instancia ineficaz, precisamente porque reduce la
psicología de la motivación humana a una rama de la
economía". Kohn(62,63) pone a
consideración algunas razones por las que los programas
de incentivos no funcionan:
-
"El
pago no es un motivador".
Kohn dice que esta declaración de Deming puede parecer
sorprendente, absurda inclusive, pero argumenta que no hay
una base firme para suponer que, por ejemplo, doblar los
salarios estimula a la gente a hacer un trabajo mejor .
-
Las
recompensas castigan.Las recompensas se sienten punitivas porque, al igual que
los castigos, son un esfuero por manipular el
comportamiento de la gente.
-
Las
recompensas rompen las relaciones.
Los programas de incentivos, y los sistemas de evaluación
del desempeño que los acompañan, reducen la capacidad de
que la gente coopere, promueven la competencia y ésta es
la mejor manera de destruir el trabajo en equipo.
-
Las
recompensas ignoran las razones.
Para resolver los problemas en el trabajo, debemos saber
qué los causó. Las recompensas son una pseudosolución,
pues no se enfocan hacia las causas. No se requiere
esfuerzo para ofrecer un bono a los empleados y esperar
que los resultados se den sólos. En general, los sistemas
de incentivos se usan frecuentemente como un substituto,
en lugar de darle a la gente lo que necesita para hacer un
buen trabajo.
-
Las
recompensas desestimulan tomar riesgos.
La gente tiende a hacer justo lo necesario para obtener
una mejor evaluación, en lugar de hacer lo que
verdaderamente se necesita para hacer un buen trabajo. Por
otro lado, no se reta a sí misma, sino que escoge el
camino más fácil, pues esto maximiza la probabilidad de
obtener la recompensa y obtenerla a la brevedad.
-
Las
recompensas socavan el interés.
Los motivadores extrínsecos no sólo son menos eficaces
que los intrínsecos, sino que reducen la motivación
intrínseca. Por consiguiente, cada vez se tiene menos
entusiasmo y compromiso.
Es importante, al reflexionar
sobre los argumentos de Kohn, tomar en cuenta que detrás
de ellos hay una suposición implícita importante: la
gente ya está recibiendo salarios dignos. Si este no
fuera el caso, la mayoría de la gente hará casi
cualquier cosa por dinero y hablarle de motivación
intrínseca pudiera resultar no solamente ineficaz sino
contraproducente. En otras palabras, los salarios dignos
son un requisito previo indispensable para comenzar a
construir una cultura de calidad en la empresa.
Por otro lado, no basta con argumentar por qué algo no
funciona. Si la intención es contribuir a mejores
prácticas gerenciales, es indispensable que se proponga
algo más eficaz que lo substituya. En este sentido, Kohn(64)
recomienda los siguientes tres pasos para suministrarle a
la gente en el trabajo un medio ambiente conducente a la
motivación:
Paso1. ABOLIR
LOS INCENTIVOS
Pague a su gente de manera generosa y equitativa. Haga
lo mejor que pueda para asegurarse que no se sientan
explotados. A continuación, haga
todo lo que esté bajo su poder para ayudarles a quitarse el dinero
de la mente … En
otras palabras, se trata de desacoplar
la tarea de
la compensación
Paso 2. REEVALUAR LA
EVALUACIÓN.
El uso de las evaluaciones del
desempeño está basado en tres suposiciones dudosas: Primera:
que el logro de alguien en su trabajo actual predice en
forma confiable qué tan exitoso será en otro puesto; Segunda:
que lo que alguien ha logrado es una consideración más
importante,para decidir si van a cambiar sus
responsabilidades y en qué forma lo harán, que el tipo
de trabajo que prefiere y encuentra motivante
intrínsecamente; y Tercera:
que, en la medida en la que el desempeño importa, el
mejor juez para evaluar es un superior y no uno mismo o
los compañeros. Si nuestra preocupación prioritaria con
las evaluaciones es verdaderamente ayudar a los empleados
a realizar un trabajo mejor, entonces la evaluación
debiera tener algunas características como: Ser una
conversación en dos sentidos y no una serie de juicios.
Ser un proceso continuo en lugar de un acontecimiento
anual. No involucrar ningún tipo de competencia o
calificación respecto a otros. Lo más importante, que no
tenga que ver con decisiones acerca de compensaciones.
Paso 3. CREAR LAS
CONDICIONES PARA UNA MOTIVACIÓN AUTÉNTICA.
Colaboración.
La gente puede trabajar mejor junta, debido al
intercambio de talentos y recursos
provenientes de la cooperación. Estará más entusiasmada
al tener una sensación de pertenencia y de verse a sí
misma como parte de una comunidad.
Contenido.
Como señaló Herzberg (65) : "Si quiere
gente motivada para hacer un buen trabajo, dele un buen
trabajo por hacer". Un buen trabajo ofrece una
oportunidad para hacer una tarea significativa . La
mayoría de la gente que tiene oportunidad de trabajar en
algo que considera importante, estará profundamente
comprometida. Se trata del contenido, y no meramente del
contexto del trabajo.
Opciones.
Nos podemos entusiasmar más con nuestro trabajo cuando
tenemos libertad para tomar decisiones sobre la forma de
realizar nuestras tareas. Lo contrario, la restricción
del sentido de auto-determinación, es más notable entre
menor es nuestra jerarquía. Los que realizan el trabajo
menos interesante y reciben la menor compensación,
deberían, por lo menos, poder tomar decisiones acerca de
cómo realizar sus asignaciones. En lugar de eso, son los
más estrictamente controlados.
Más aún, es común observar que esto
sucede también en los niveles jerárquicos altos. Por
ejemplo, aquellos gerentes que tienden a comportarse en
forma más autoritaria con sus subordinados son
frecuentemente tratados de la misma manera por parte de
sus propios jefes.
La forma de pensar de Kohn es afín a
la de Deming. Si pensamos, por ejemplo, en las enseñanzas
del Capítulo 3, la gran mayoría de las evaluaciones del
desempeño individual son en realidad cifras aleatorias y,
lejos de evaluar al individuo, lo que realmente evalúan
es en todo caso al sistema; es decir, al diseño de la
empresa. Es demasiado pedir que la gente se sienta
motivada cuando es etiquetada por algo
que está fuera de su alcance. Por otro lado, en la misma
línea de pensamiento sistémico y estadístico, las
personas con alta motivación pocas veces pueden actuar en
forma independiente, aunque así lo desearan, porque
están interrelacionadas con todos los demás dentro del
contexto de la empresa.
4.3 EL TEMOR Y SUS EFECTOS
Cuando pensamos en falta de calidad,
casi siempre se nos vienen a la mente imágenes de
desperdicio y retrabajo. Sabemos que alguien paga todo
este costo innecesario y que ese alguien es siempre el
cliente o consumidor. Sin embargo, también casi siempre
estas imágenes son de desperdicios materiales. Pero, como
veremos a continuación, eso es solamente lo que se ve a
simple vista.
Al respecto,Deming decía lo siguiente(27):
"Se habla mucho de reducción de desperdicio. La
intención de hablar así es noble, pues el desperdicio es
una pérdida para la sociedad. El desperdicio nos afecta a
todos. El método usual para reducir costos consiste en
despedir gente. Correr gente baja los costos en el corto
plazo. El efecto de mediano y largo plazo puede ser la
desmoralización de la gente que permanece en la
compañía. Además, la gente despedida se lleva consigo
sus conocimientos y su experiencia. El mayor productor de
desperdicios es el estilo actual de gerencia, el cuál
causa pérdidas enormes cuya magnitud no se puede evaluar
ni medir".
La gente que se queda estará
atemorizada. Me puede tocar a mí en el siguiente "reajuste"
de personal. Debo evitarlo a como de lugar. Es normal que
todos hagamos esto, dadas las circunstancias, pero ¿qué
pasa con la calidad y con el costo total de operar la
empresa?
Dice William W. Scherkenbach,
ex-Director Corporativo de Métodos Estadísticos en Ford
Motor Company y ex-Director de Grupo de Métodos
Estadísticos y de Mejoramiento de Procesos en el Grupo
Buick-Oldsmobile-Cadillac de General Motors(66):
"Los costos para los negocios, debidos al temor, son
desconocidos e incognoscibles pero deben ser enormes. No
estoy hablando del temor externo a una organización
particular, tal como el temor a una recesión, a
interferencia gubernamental o a la competencia… el temor
más destructivo es el que se genera dentro de la
organización como parte de la cultura diaria, temor a
fallar, a perder el trabajo, a perder el bono, a perder el
respeto, todos los temores que Usted ha observado (y
quizás experimentado) en el trabajo".
En un estudio realizado en una empresa situada entre
las 50 más grandes en la lista de la revista FORTUNE, los
autores (67) le preguntaron al personal si
alguna vez confrontaban a los altos gerentes en relación
al comportamiento de estos últimos. Una respuesta común
fue que "creían que esto les llevaría a un lugar
reservado en la lista de personas por despedir".
Según los resultados de este estudio, la causa original
del temor en el trabajo es "la naturaleza misma de la
relación de empleo que existe en la mayoría de las
organizaciones" … " todos los empleados, aún
los de mayor antigüedad, viven continuamente con el
conocimiento de que los términos y condiciones de su
empleo se pueden alterar o terminar sin su acuerdo o
participación. Debido a la existencia de este poder
coercitivo, cualquier empleado se puede sentir obligado a
tolerar comportamientos o demandas inapropiadas de
cualquiera que el empleado crea que tiene la capacidad de
ejercer dicho poder… mientras los empleados se enfrenten
a consecuencias indeseables que no pueden resistir o
influenciar, existirá el temor en el trabajo".
El
temor es uno de los costos innecesarios invisibles, en el
sentido de que no aparecen en las cifras de los estados
financieros , más altos en que incurre con frecuencia el
estilo prevaleciente de gerencia. Al no conocer la
diferencia entre causas comunes y causas especiales de
variación; al concebir a la empresa como un agregado de
departamentos y no como un sistema; al tener una
concepción pobre e incompleta de la gente; al ejercer un
liderazgo basado en el mando y en el control, la gerencia
tradicional ,seguramente haciendo su mejor esfuerzo, pero
sin suficiente conocimiento , de hecho cultiva una
atmósfera de temor haciendo cosas como las siguientes(5):
Recordándoles a los empleados qué tan costosos son.
Clasificando y penalizando a la gente,
basándose en su producción individual.
Castigando a la
gente por los errores.
Despidiendo gente o amenazándola
con despidos.
Amenazando con usar proveedores externos
para procesos que actualmente se hacen dentro de la
empresa.
Vendiendo unidades de negocios que no cumplen con
los objetivos impuestos.
Ahora sabemos que el sistema causa la
gran mayoría de los defectos y que, para que la gente
pueda sentir orgullo y alegría en el trabajo, es
importante que la alta gerencia elimine gradualmente el
temor y las barreras entre los departamentos (Puntos 8 y 9
de Deming para la gerencia).
Prácticamente todas las empresas
proclaman en su Declaración de Misión que "la gente
es el recurso más valioso", pero demasiadas veces
esta declaración no está respaldada por los hechos. Es
una de las incongruencias más comunes en algunas empresas.
Delavigne y Robertson concluyen lo
siguiente acerca de los efectos del temor(68):
"Todos hemos sentido temor. Algunos tipos de temor
son saludables; por ejemplo, el temor a caernos nos
mantiene alejados de salientes elevadas y de precipicios,
y el temor de quemarnos mantiene a nuestras manos alejadas
del fuego. Pero los tipos de temor de los que hablamos
aquí conducen a consecuencias enfermizas,
tanto para el individuo como para la organización:
Parálisis.
Renuencia a hacer las cosas que se necesitan hacer.
Ansiedad
y tensión. Tratar
de hacer el trabajo de un sistema que no funciona,
atribuyendo los resultados a la suerte para evitar así la
confrontación con las causas verdaderas.
Cinismo.
Un mecanismo de defensa que nace del deseo de estar en lo
"correcto", o la actitud de entumecimiento en el
sentido de que nada funciona ni funcionará jamás.
Pasividad.
Renuencia a preguntar o a decir "no".
En algunas organizaciones, el temor es típicamente
parte del sistema intangible. Sus consecuencias pueden ser
visibles o invisibles. No todos tienen la
fortaleza de carácter como para permanecer indemnes ante
el temor. Otras consecuencias son las siguientes:
|
PARA EL INDIVIDUO
|
PARA LA ORGANIZACIÓN
|
|
Comportamiento de "pelea o huida". |
Destrucción del trabajo en y de la cooperación. |
|
Pérdida de la salud. |
Menoscabo de la
distinción entre áreas funcionales. |
|
Mediocridad.
|
Mediocridad. |
|
Concentración en el corto
plazo. |
Deterioro de la
comunicación |
|
Renuencia a asumir riesgos |
Formación de facciones. |
|
Falta de confianza. |
Falta de
confianza. |
Lo contrario del temor es la confianza.
La confianza involucra la expectativa, la creencia y la
predecibilidad de motivación intrínseca positiva o de
comportamiento positivo".
Como hemos venido mencionando, las dos
causas más importantes de los efectos del temor son
trabajar bajo sistemas de evaluación del desempeño
individual y luego , por consiguiente, ser considerados
responsables de situaciones que están más allá de
nuestro alcance. En este tipo de cultura corporativa, es
extremadamente difícil que las empresas puedan lograr que
la gente coopere y trabaje en equipo, y mucho menos
esperar que la gente sienta orgullo y alegría en su
trabajo y en el aprendizaje. Así, es difícil predecir
que la empresa esté en capacidad de sobrevivir y
desarrollarse en el mediano y largo plazo.
Otro efecto considerable del temor en
las empresas tiene que ver con las cifras e informes que
recibe la alta gerencia. Deming
(6)
lo expresaba así: "El temor es una invitación a que
las cifras estén equivocadas. Les va mal a los portadores
de malas noticias. Para seguir en el trabajo, cualquiera
le puede presentar a su jefe sólo las buenas noticias. Un
comité nombrado por el Presidente de una compañía reportará lo que el
Presidente desea oír. ¿Se atrevería a reportar otra
cosa?" Claramente, cualquier cálculo, plan o
presupuesto basado en cifras equivocadas va a generar,
tarde o temprano, desilusión, frustración y malas
decisiones.
Desde otra prespectiva, el temor causa
titubeo en las inspecciones. Como señala Neave(69),
con frecuencia podemos observar la actitud de que "si
hay duda, que pase"
. En una atmósfera de temor, es comprensible que la gente
pase como buenos el mayor número posible de artículos,
para evitar probables señalamientos de que está haciendo
un mal trabajo. Como en muchas otras situaciones, lo que
prevalece es la percepción. Por ejemplo, si un inspector
siente que debe alterar las cifras para evitar ser
reprendido, lo hará y, desde luego, esta práctica es un
obstáculo formidable contra el mejoramiento. La síntesis
que de esto hace Neave es contundente(69):
"dondequiera
que hay temor, obtenemos cifras
equivocadas".
El temor es también una emoción que nos inhibe para
hacer sugerencias con el fin de mejorar nuestro trabajo y
la empresa. ¿Cuántas veces no hemos sentido que, si
hacemos sugerencias, la gerencia las podría interpretar
como críticas? Para justificar nuestro silencio,
imaginamos que lo más seguro era que nadie nos iba a
poner atención o que tal vez la sugerencia no era tan
buena después de todo. De allí el consabido consejo que
muchas veces escuchamos en las empresas: "no hagas
olas". Y,si esta es la actitud, ¿qué posibilidades
reales tienen el trabajo en equipo y el orgullo por el
trabajo? En palabras de Neave(69) " ¿Qué
alegría o qué orgullo puede haber si uno se pregunta si
lo van a ridiculizar, o si lo van a pasar por alto al
momento de los ascensos, o si lo van a despedir? "
4.4 ORGULLO Y ALEGRÍA POR EL TRABAJO
En un ambiente en el que prevalecen el
temor y la desconfianza, es normal que la mayoría de la
gente trate de obtener el mayor provecho personal posible.
La alternativa es construir una atmósfera de confianza.
En un ambiente de confianza, lo más probable es que la
mayoría de la gente se autocontrole y haga uso solamente
de lo que realmente necesita. La construcción de un
ambiente de confianza es un cambio estructural en la
cultura de la empresa; es arduo y difícil, pero
precisamente por eso ejemplifica lo que realmente implica
mejorar la calidad y la importancia de no esperar
resultados espectaculares ni rápidos.
Estamos hablando de la necesidad de
efectuar cambios pero, como todos bien sabemos, los
cambios también generan temor en la mayoría de las
personas. Una manera eficaz de minimizar este temor
consiste en observar el Punto 14 de Deming: "Poner a
todos en la compañía a trabajar para lograr la
transformación" . Si nuestra intención es que
realmente haya cambio duradero en la empresa, se necesita
que todos los empleados sean y se sientan parte de él. Es
importante, pues, involucrar a la gente, y hacerlo desde
el principio, escuchándola y dándole la oportunidad de
participar en el diseño de los cambios.
Una atmósfera de confianza es algo que
a todos nos permite trabajar mejor; cuando sentimos que
confían en nosotros, esperamos un trato justo y amable y
nos comportamos de igual manera con los demás. La
confianza es recíproca por naturaleza: se recibe cuando
se da, es una especie de comunicación de dos vías . Como
todos lo hemos experimentado, depositar nuestra confianza
en los demás implica asumir riesgos, pero esta es una
dificultad de mucho menor cuantía que el costo del temor
y la desconfianza.
Por otro lado, como lo expresa John
Whitney, Director del Centro W. Edwards Deming para la
Gerencia de la Calidad, en la Escuela de Graduados en
Administración de la Universidad de Columbia(70):
"La confianza que más se necesita en las
organizaciones es la confianza que se gana y luego se
venera". Si vamos a hacer esto, hay que comenzar por
identificar las causas de la desconfianza en las empresas.
De acuerdo a Whitney, hay cinco causas, entretejidas entre
sí, como componentes de un sistema(70):
1. La falta
de alineación entre mediciones y recompensas.
Algunas veces le
pedimos a la gente que haga una cosa pero luego la medimos
sobre alguna otra cosa que es marginal o disfuncional con
respecto al objetivo.
2. La
incompetencia o la presunción de incompetencia.
Esta es tal vez la más costosa de todas las causas.
Contratamos gente que no tiene los conocimientos o
habilidades requeridas. Luego, en lugar de ayudarles a
corregir sus deficiencias, los supervisamos y los
inspeccionamos.
3. Falta
de apreciación de lo que es un sistema.
Algunos gerentes no aprecian en su totalidad el aforismo
"Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus
eslabones". Si los líderes no comprenden el sistema,
no sabrán en qué o en quién confiar. Y si la gente
percibe la ignorancia del líder acerca del sistema, no va
a confiar en él.
4. Información
que no es de fiar. Cuando
la información sobre
la cuál se espera
que actúen los gerentes es incompleta, sesgada, o
equivocada, la confianza siempre estará en riesgo. La
información que no es de fiar produce mecanismos de
defensa, que se suman al ciclo de desconfianza y al costo
inevitable para la empresa.
5. Fallas de integridad. Estoy
hablando de fallas contundentes, mentir, estafar, robar.
Si la confianza ha de jugar cualquier papel en la empresa,
estas fallas se deben atender sumariamente y con rapidez.
Los transgresores deben ser sacados de la empresa. Si las
fallas de integridad se pasan por alto en cualquier lugar,
la confianza quedará manchada en todos lados.
Whitney, quien no sólo es profesor de
gerencia, sino además un exitoso ejecutivo empresarial,
dice que comprende por qué los gerentes prácticos
quieren tener soluciones lo más rápidamente posible: el
tiempo es esencial. Sin embargo, señala también que las
causas de los problemas "son generalmente resultados
de las teorias subyacentes que guían nuestras acciones.
Por consiguiente, un cambio duradero requiere un cambio de
teoría. Requiere también que que seamos capaces de
distinguir entre una teoría buena y una teoría mala,
entre conceptos útiles y conceptos dañinos. Más aún,
un cambio duradero requiere que desechemos nuestros
conceptos equivocados y los reemplacemos"(70).
Para contribuir a eliminar las causas de la desconfianza y
los problemas que genera, Whitney propone la siguiente
teoría(71):
"Un negocio es un sistema complejo
de partes interdependientes. Gerenciar su complejidad
requiere individuos competentes que trabajen dentro de una
estructura organizacional permeable, usando procesos
interactivos en un medio ambiente abierto y de confianza.
Cuando la evaluación del desempeño y las recompensas no
reflejan la interdependencia de los componentes, y cuando
el desempeño del sistema está afectado por información
incorrecta o engañosa , se genera desconfianza. Esta
desconfianza crea desperdicio y complejidad innecesaria.
Más aún , la desconfianza diluye los esfuerzos y desvía
la energía creativa del trabajo real de la empresa –
diseñar , producir, vender, distribuir y cobrar por un
producto o servicio que consigue y retiene clientes rentables.
A la inversa , la confianza en la equidad de la
evaluación y del sistema de recompensas , la confianza en
la capacidad de los colegas y de la organización, la
confianza en la información que producen la organización
y su gente, y la confianza en la integridad de la
organización y de su gente, reducen el desperdicio y la
complejidad. Cuando se tienen estas condiciones y cuando
la gente en la empresa comprende, cree, y apoya
gustosamente su propósito, su misión, sus valores, sus
metas y objetivos, la creatividad florecerá, los costos
se desplomarán, las utilidades se elevarán. Se mejora la
capacidad de la organización para crecer y para
sobrevivir. Se enriquece la vitalidad de la empresa y de
su gente".
Para adoptar su teoría, Whitney hace las siguientes
sugerencias(71):
Dramatice la
necesidad de efectuar cambios.
Identifique
aquellos problemas que parecen nunca desaparecer.
Identifique los síntomas de los problemas recurrentes.
Comprenda la diferencia entre síntomas y causas aparentes.
Comprenda las diferencias entre causas aparentes y causas
reales.
Adopte la teoría que permita trabajar sobre las
causas reales.
Al irse resolviendo las verdaderas
causas de la desconfianza, se irá eliminando en forma
gradual el temor, e irán surgiendo poco a poco
manifestaciones de orgullo y alegría. La alegría es una
emoción que indica que las cosas van bien, que se ha
logrado que la gente le de significado personal y
trascendente a su
trabajo, que está motivada
intrínsecamente para hacerlo y para hacerlo con calidad.
Todos sabemos que esto es algo que no se puede imponer, ni
comprar. Lo hacemos cuando estamos en un ambiente propicio
y lo hacemos volutariamente.
Es natural que la alegría en el
trabajo esté asociada con la satisfacción laboral. En
particular, se encuentra asociada con la satisfacción
intrínseca experimentada por hacer lo que se desea. Las
investigaciones en el área de satisfacción laboral
revelan que las experiencias afectivas de los individuos
son fundamentales en el desarrollo de las actitudes hacia
el trabajo. Por ejemplo, en un estudio reciente realizado
con 740 trabajadores de cuatro organizaciones en la
región centro-occidental de Venezuela(72), se
mostró que, cuando los trabajadores derivan satisfacción
intrínseca y satisfacción social de su trabajo y además
están satisfechos con la forma como se supervisa el
trabajo, sus comportamientos tienden a apoyar y favorecer
el desarrollo y la calidad de vida organizacionales. Por
otra parte, en las organizaciones donde las personas no
están satisfechas en esos tres aspectos, sus
comportamientos son disfuncionales, al punto que limitan y
entorpecen el cambio organizacional; a pesar de estar
satisfechas con el sistema de recompensas monetarias.
En palabras de Deming(23),
"la alegría en el trabajo no proviene tanto del
resultado o del producto, sino de la contribución a la
optimización del sistema en el cuál todos ganan".
El estilo prevaleciente de recompensas en las empresas,
estando basado en la evaluación del desempeño
individual, apunta en dirección opuesta.
Al efectuar cambios, hay que hacerlo
con tacto y prudencia; es probable que se haya tenido
tanto éxito en condicionar a las personas a comportarse
en forma altamente reactiva, como si fueran máquinas, que
pudieran tener algunas dificultades para funcionar
eficazmente como individuos integrales, sobre todo en las
fases iniciales posteriores a los cambios. Es muy
importante escuchar, informar, poner el ejemplo y tener
paciencia.
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SINOPSIS
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Las empresas son organizaciones
formadas por personas, para servir a otras personas.
Entonces, para mejorar su desempeño, es importante
saber más acerca de la psicología de la motivación,
de los efectos del temor y de lo que los gerentes pueden
hacer para crear un medio ambiente en el que la gente
pueda cooperar, aprender, y sentir orgullo y alegría
por su trabajo.
Las emociones son tan importantes
como nuestra capacidad intelectual para el trabajo. Una
empresa en la que la gente desea
aprender y hacer un buen trabajo es mucho más
competente que otra en la que la gente siente que tiene
que hacer el trabajo. Los sistemas de recompensas
basados en la evaluación del desempeño individual son
eficaces para lograr obediencia, pero no compromiso.
El temor es uno de los costos
invisibles más altos en las empresas. Causa
desconfianza, ansiedad, cinismo, tensión y pasividad.
Es una invitación a que las cifras estén equivocadas.
La mejor opción es crear un ambiente de confianza. Esta
se logra disminuyendo la incongruencia , ayudando a la
gente , comprendiendo los efectos del sistema, usando
información confiable y no tolerando fallas serias de
integridad.Al hacerse esto, va surgiendo el orgullo y la
alegría por el trabajo y la empresa adquiere mayor
vitalidad.
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