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Antes de salir hacia un recorrido largo, difícil, lleno de imprevistos y por un camino peligroso y a veces
traicionero, cada organización o individuo debe evaluar si realmente quiere hacer el
recorrido, si realmente está preparado para tomar el viaje y si posee todos los recursos internos y externos
necesarios. También se debe evaluar si el deseo de salir al viaje es tan fuerte que realmente se vencerán todas las dificultades que seguramente se le presentarán en el
camino.
En el mundo empresarial, antes de asumir el reto de encaminarse al cumplimiento de la meta hacia la prosperidad y el éxito, cada organización o individuo debe evaluar si realmente tiene el
deseo, la fuerza interna sostenible, las habilidades y las aptitudes para
triunfar. Como resultado de ese análisis, se decide iniciar o no el viaje. Una vez se ha tomado la decisión de realizar el
viaje, se establecen las metas que se van a alcanzar y cuál es el camino
destinado.
Mediante el análisis, primeramente se está evaluando si la organización o el individuo realmente QUIERE
prosperar. Si la respuesta es negativa, la empresa se vende o se aprovecha sin inversión todo el tiempo que sea
posible. En caso que el resultado del análisis muestre que sí se quiere
prosperar, se analiza seguidamente si la organización o individuo realmente PUEDE
prosperar.
El análisis sobre si se puede prosperar, se lleva a cabo determinando las fortalezas y debilidades que se tienen para encaminarse a las metas
deseadas. Si se llega a la conclusión que la organización no tiene posibilidades de
prosperar, se puede tomar el camino de la reingeniería, de las mejoras
continuas, o de las alianzas estratégicas para crear ventajas competitivas y
fortalezas. Sin embargo, si no se puede y si no existe un compromiso profesional y sostenible para asumir el
reto, de igual manera que antes, la empresa se vende o se aprovecha sin inversión todo el tiempo que sea
posible.
Una vez que se ha determinado que la empresa tiene posibilidades de prosperar, se establecen las metas
precisas, tomando en cuenta los deseos de la propia empresa, su sentido de misión, las oportunidades y
fortalezas. El documento final de las metas establece lo que la organización realmente DEBE
hacer.
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Las empresas que se
encaminan hacia la prosperidad y el éxito hacen lo que tiene altas
probabilidades de obtener resultados positivos, tomando en cuenta sus
fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. |
En la medida que la meta establecida se está acercando más a lo que realmente se quiere
hacer, los resultados esperados serán mejores, ya que trabaja con un sentido de misión más
fuerte.
Por otra parte, las empresas inmaduras o con prácticas gerenciales del
pasado, concentran sus esfuerzos en las actividades que quieren hacer, sin tomar en cuenta su situación
interna, el mercado y el entorno. En esta forma se exponen al peligro de
desaparecer.
4.1 ¿Realmente quiero prosperar?
En primer lugar,
la Alta Gerencia de la organización debe estar convencida que realmente quiere prosperar y que tiene la fuerza interna necesaria para luchar en forma sostenida para alcanzar el éxito.
Superficialmente pareciera que todos queremos prosperar, pero como en todas las acciones de la
vida, existe una gran diferencia entre predicar y convertirse. Si la organización quiere
prosperar, la verdadera prueba de fuego se da con hechos y no con palabras.
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Pareciera que todos
queremos progresar pero realmente no todos quieren progresar |
Un gerente de una organización que ya se encuentra prosperando ejecuta en forma
eficiente, eficaz y constantemente las siguientes acciones:
- Informarse acerca de todos los aspectos del negocio y del entorno
- Actualizarse en herramientas gerenciales y operacionales
- Planificar las metas y las actividades para la organización
- Organizarse de acuerdo a los retos cambiantes
- Ejecutar con firmeza y compromiso todas las actividades planificadas
- Controlar y corregir constantemente el rumbo de la organización mediante las mejoras continuas y la aplicación oportuna de la reingeniería.
Un gerente recién empezando su camino tendrá que cumplir con estas funciones a la
brevedad.
Si todas o algunas de estas acciones no se cumplen satisfactoriamente en una empresa que pretende querer
prosperar, se concluye que el gerente o la organización realmente no quiere o no tiene la fuerza mental sostenible para
prosperar. En el caso de no querer prosperar, la gerencia tiene las siguientes
opciones:
1. Vender la empresa mientras ésta tenga valor.
Esta opción es válida cuando la empresa aún
funciona, tiene su cartera de clientes y flujo de entradas.
2. Aprovechar al máximo la empresa sin realizar inversiones.
Esta decisión significa explotar a la empresa al máximo para obtener todas las ganancias posibles mientras ésta pueda sobrevivir en el mercado y tenga
frutos. En este caso no se realizan inversiones, capacitación o nuevos desarrollos del
negocio. Se sigue cosechando frutos todo el tiempo que sea posible.
3. Salir del mercado, cerrando las instalaciones.
Esta opción es válida cuando la empresa ya no es posible venderla porque no representa para nadie una buena inversión, cuando la gerencia perdió su voluntad para
luchar, o bien porque perdió la paciencia para encontrar un comprador
adecuado.
A continuación un ejemplo que muestra lo que sucede cuando un gerente quiere y está convencido que puede
prosperar:
El dueño y gerente de una empresa fabricante de embutidos falleció en un accidente hace varios años. Su esposa asumió la dirección de la empresa sin conocer nada acerca del
negocio. Debe destacarse que incluso, actualmente, la señora aún es deficiente
en las habilidades gerenciales de Administración, Producción y
Mercadeo. Sin embargo, ella ha logrado navegar la empresa hacia adelante a pesar de las dificultades del país y del
mercado. La dueña lo hizo contratando personas que compensaran sus deficiencias
gerenciales. Con esto se demuestra lo que sucede cuando realmente un gerente con un sentido de misión quiere hacer las cosas contra viento y
marea.
A continuación un ejemplo que muestra lo que sucede cuando un gerente no quiere
prosperar:
El gerente propietario de una empresa que fabrica cerraduras especiales se ha dado cuenta que el mercado está siendo inundado por productos chinos y
japoneses. El gerente sabe que estos productos se venden a más bajo precio que los
suyos. El gerente es una persona mayor y ningún hijo quiere continuar con el
negocio. Ha visto cómo el mercado se contrae todos los días y no tiene la fuerza para levantar el negocio ni la voluntad de hacer alianzas estratégicas. Como resultado de un
FODA\C, el gerente ha decidido continuar en el negocio todo el tiempo que le permita el mercado y luego
jubilarse.
4.2 ¿Realmente puedo prosperar?
Como hemos visto
anteriormente,
la Alta Gerencia debe tener muy claro cuál es el sentido y la verdadera naturaleza del negocio en el que se encuentra la organización. Este sentido se puede convertir en una verdadera ventaja
competitiva, ya que ayuda a la empresa a orientar mejor sus estrategias para enfrentar a la
competencia.
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Una organización no
puede progresar cuando tiene una gestión gerencial sustentable,
eficiente y eficaz. |
La Alta Gerencia
debe, además, entender y conocer el mercado y tener la tecnología, infraestructura y capital de trabajo para desarrollarse eficaz y
eficientemente. Si por el análisis realizado la empresa muestra que quiere
prosperar, pero no puede hacerlo por la falta de recursos, tecnología, capital, etc., la empresa puede solventar esta situación mediante mejoras continuas, reingeniería o alianzas estratégicas. Si la organización no quiere y no puede
prosperar, entonces
no existe solución.
Una vez convencida la gerencia que la organización tiene las
habilidades, tecnología y recursos o solución para poder prosperar, se determina si la propia
gerencia:
- sabe tomar decisiones, y
- si asume su autoridad de tomar decisiones.
Si la gerencia no sabe tomar decisiones o no puede
tomarlas, se concluye que la organización no puede funcionar. De igual forma, si la empresa tiene deficiencias en habilidades
gerenciales, tecnología y otros recursos y no los quiere reponer o
fortalecer, se concluye también que la organización no quiere
prosperar.
Como se ha
dicho, una vez convencida la Alta Gerencia de la organización que quiere asumir los retos en forma
sostenible, se debe continuar con un análisis sobre si la gerencia tiene
realmente:
- La facultad y habilidad para la toma de decisiones, y
- La autoridad para la toma de decisiones.
4.2.1 La facultad y habilidad para la toma de decisiones
En numerosas
empresas, sobre todo en empresas familiares, la estructura, cultura y práctica organizacional no permiten una toma de decisiones
coherente.
En una organización de clase mundial el proceso de toma de decisiones es sistemático y está conformado por una serie de etapas de procesamiento mental y profesional para la identificación de la mejor opción a
seguir. Generalmente, la toma de decisiones representa un cierto nivel de riesgo bajo condiciones de
incertidumbre, por lo tanto el proceso está diseñado para minimizar el riesgo y la
incertidumbre.
El proceso mental para la toma de decisiones es el siguiente:
1.
Análisis de la situación actual
Es la primera etapa en el proceso de toma de
decisiones. La persona que decide, examina a través de un análisis sistemático, objetivo e
imparcial, toda la información disponible respecto al problema en el contexto de la situación actual.
2 Generación de opciones
Es la segunda etapa en el proceso de toma de
decisiones. Mediante un proceso de generación de ideas, se le asegura a la empresa la creación de varias
opciones.
3 Evaluación y selección
En esta etapa del proceso de toma de decisiones se analizan las opciones de acuerdo con las metas y objetivos de la organización, así como su factibilidad técnica, económica y la existencia de consecuencias no
deseadas. Finalmente, se escoge la mejor opción, según sea el caso.
Se entiende que una gerencia puede
equivocarse, pero debe señalarse que el mercado no permite que una gerencia se equivoque
frecuentemente. Por lo tanto, una organización establece los procedimientos para la corrección rápida de decisiones equivocadas antes que éstas hagan un daño fuerte e irreversible. Si la empresa no desarrolla un proceso de toma de decisiones
coherente, ordenado y adecuado, esta organización se equivocará frecuentemente y por lo tanto no tendrá
futuro, ya que su competencia de clase mundial si cuenta con un proceso adecuado para minimizar errores en la toma de
decisiones.
Lamentablemente, no todas las personas pueden tomar
decisiones. Hay personas que son indecisas por naturaleza. Estas personas retardan su decisión, tomándola generalmente cuando ya es
tarde. Otras personas no saben tomar decisiones o bien, no aplican procedimientos adecuados para la toma de
decisiones.
Si el gerente o la gerencia no pueden o no saben tomar
decisiones, deben ser reemplazados por otra persona o equipo que sí pueda y sepa tomarlas en forma sistemática y
coherente.
El siguiente ejemplo muestra lo que sucede cuando una persona tiene la facultad y habilidad para la toma de
decisiones:
Una empresa dedicada al ramo de la construcción había permanecido estancada a causa de un directorio familiar que tomaba decisiones no
coherentes. Un joven de la familia decidió cambiarle el rumbo a la organización: La solución fue hacer un «golpe de estado», comprando las acciones de una hermana y convenciendo al padre de
jubilarse. Esto colocó al joven en una posición de decisión y
autoridad. Con la dirección de este gerente dinámico, la empresa pasó por una
reingeniería en todas las áreas
gerenciales. Hoy la empresa ha despegado.
CICLO DE VIDA EMPRESARIAL
Representación gráfica de la reingeniería gerencia¡ llevada a cabo en la empresa dedicada a la construcción.
A continuación un ejemplo que aclara lo que sucede cuando en una organización no se cuenta con los mecanismos adecuados para la toma de
decisiones:
La gerencia de una empresa de alimentos tiene control sobre el directorio y plena capacidad y autoridad para la toma de
decisiones. La gerencia tiene una gran habilidad para tomar
decisiones. La empresa decidió hacer una remodelación completa de la
planta, haciendo una inversión millonaria en equipos modernos. Esta decisión se tomó sin llevar a cabo los estudios correspondientes y sin la introducción de procedimientos modernos de gestión y toma de
decisiones. Hoy la empresa está fracasando por la alta carga financiera.
4.2.2 Autoridad para la toma de decisiones
Si
la gerencia ejecutiva no tiene o pierde autoridad para dirigir y tomar
decisiones, la organización se paraliza y fracasa. Sin una autoridad clara para la toma de decisiones la organización no funciona y pierde rápida
mente cualquier ventaja que haya podido tener.
Un ejemplo como el siguiente aclara fácilmente lo que pasa cuando en una organización no existe una autoridad
definida:
Una empresa
tradicional, líder en el mercado, con un directorio de personas mayores preocupados por mantener la imagen y el status quo, no trabaja con eficiencia ni
eficacia. Una vez analizada la situación, se le recomendó al directorio la contratación de un gerente general profesional para revitalizar a la organización.
El directorio aceptó la recomendación, nombrando a un nuevo gerente general. Sin embargo, a lo largo de su servicio en la
empresa, se le negó a este gerente la autoridad para la toma de decisiones.
El nuevo
gerente, una persona joven, con un buen know-how, con gran capacidad gerencial y de toma de
decisiones, no pudo hacer nada para revitalizar a la organización por la falta de
autoridad. Esta persona se retiró de la empresa hace algún tiempo, salvando su vida antes que el barco se
hundiera. Actualmente, la empresa ya perdió su liderazgo en el mercado y está prácticamente en la
quiebra.
CICLO DE VIDA EMPRESARIAL
Representación gráfica de la pérdida de autoridad en la toma de decisiones causada por un directorio
tradicional.
Sin autoridad clara y definida para gerenciar se crea una parálisis que normalmente pone en grave peligro la vida de la organización.
Se concluye que una organización no puede funcionar
cuando:
- No hay forma que la gerencia tenga autoridad para la toma de decisiones
- No hay forma que la gerencia sepa tomar decisiones
- No se encuentran soluciones a sus problemas de orden tecnológico, de
mercado, de capital, etc.
- No puede avanzara la velocidad necesaria, de acuerdo al
mercado, para solventar sus deficiencias y debilidades.
En estos casos, las opciones viables son vender o cerrar la empresa.
4.3 Quiero y
puedo. ¿Ahora qué hago?
Una vez convencida la Alta Gerencia que realmente quiere y puede trabajarse procede con el análisis de las fortalezas y debilidades gerenciales y
organizacionales.
Ninguna persona tiene todas las habilidades gerenciales
(LI-EM-PRO-ADME) desarrolladas con la misma intensidad y proporción. Cabe
destacar, que al referirse a las habilidades gerenciales, se está hablando de características propias de la personalidad de la gerencia las cuales orientan el rumbo de la organización. Estas habilidades no se refieren al trabajo del día a día, ni a las funciones básicas y sobreentendidas que ejecutan diferentes áreas o departamentos de la
empresa.
Es indispensable para un gerente evaluar su personalidad y habilidades gerenciales y compensar sus deficiencias con personal o servicios
contratados. Por ejemplo, si un gerente tiene una fuerte habilidad en Liderazgo (LI) y Emprendimiento
(EM) contratará los servicios de las personas o empresas Ad-hoc para que cubran las otras habilidades gerenciales
deficientes, tales como Administración (AD), Producción (PRO) y Mercadeo (ME). Una persona con habilidades gerenciales destacadas en Producción (PRO) y Mercadeo (ME), deberá contratar los servicios de Liderazgo (LI), Emprendimiento
(EM) y Administración (AD).
Es importante que la organización posea todas las habilidades gerenciales en la proporción
adecuada, según la etapa en que se encuentra de acuerdo al ciclo de vida
empresarial. Sin este prerrequisito, un esfuerzo sostenible por llegar a la prosperidad es inútil.
Los siguientes son ejemplos de cómo algunas empresas han compensado sus habilidades gerenciales
deficientes:
Un complejo empresarial con una gerencia general corporativa que posee fuertes habilidades gerenciales en Producción
(PRO) y Administración (AD) ha decidido que quiere
despegar. El análisis de su situación empresarial muestra que los procedimientos administrativos son tan pesados que la organización no despegará sin una reingeniería
gerencial. Ante esta situación, la gerencia corporativa decidió nombrar a gerentes líderes, en cada una de las unidades de
negocio, además, a un gerente corporativo para el mercadeo y la contratación de los servicios de asesoría para la parte
emprendedora.
Una pequeña empresa de alimentos con fuertes habilidades gerenciales en Producción
(PRO) y Ventas
(VE), ha contratado los servicios para el desarrollo de su planificación estratégica.
Actualmente, se está capacitando en la parte de Mercadeo (ME).
El directorio de una gran empresa de
alimentos, líder en el mercado y con evidentes habilidades gerenciales en Producción
(PRO) y Ventas (VE) ha decidido seguir sin la contratación de personas o servicios para compensar las deficiencias en las otras habilidades
gerenciales. Últimamente, la organización ha perdido el 50 % del
mercado. El día de su fracaso total no está muy
lejos.
Para funcionar en el mercado mundial sin
fronteras, la mayoría de las organizaciones deben ajustar sus gestiones
gerenciales. Los ajustes valen la pena hacerlos siempre y cuando la gerencia realmente QUIERE prosperar y PUEDE hacer un trabajo
eficaz, eficiente, sostenible y compensando sus habilidades gerenciales deficientes con personal
o servicios ad-hoc
contratados.
El proceso de decisión para establecer las metas precisas de la organización es factible sólo cuando la gerencia está convencida que QUIERE
prosperar, que sabe tomar decisiones, que tiene la autoridad para tomar decisiones y que la gestión gerencial se ejecuta en forma eficiente y
eficaz.
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No saber tomar decisiones
y no tener autoridad para tomar decisiones, son debilidades
gerenciales de primer orden. |
El proceso de decisión sobre lo que DEBE hacer una organización se basa en un análisis FODA
competitivo. En el análisis FODA competitivo se establecen las Fortalezas y
Oportunidades, Debilidades y Amenazas que posee la organización en relación a su
competencia. La organización establece lo que debe hacer tomando en cuenta, además, aspectos tales como las habilidades
gerenciales, los recursos con que se cuenta, así como las actividades y las metas que realmente se quieren
cumplir. A continuación algunos ejemplos:
Un empresario joven quiere lanzar un cohete al espacio con un satélite para
comunicaciones. Aunque el gerente quiere y tiene la autoridad para decidir, es evidente que la empresa no tiene los recursos ni la tecnología
adecuada. Por lo tanto, la conclusión es que la empresa NO DEBE asumir el
reto.
Un corredor de seguros quiere aumentar su volumen de ventas y
prosperar. El análisis le muestra que vendiendo únicamente seguros médicos y de vida nunca alcanzará su meta de
crecimiento. La conclusión es que para llegar a la meta, el agente de seguros
DEBE ampliar su cartera ofreciendo seguros para vehículos, seguros contra
asaltos, seguros contra incendio, seguros contra robos en casas, etc.
Existe sin duda una diferencia entre las empresas
maduras, que se encaminan a la Excelencia y las empresas inmaduras, que no se han decidido a
caminar. Esta diferencia se manifiesta por la habilidad de pasar por un proceso de autoevaluación y por la determinación de la meta, luego de haber realizado una armonización entre los deseos y sentido de misión por una parte y con las
habilidades, recursos, fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, por otra
parte. Las metas obtenidas por este proceso gerencial son las óptimas para una organización, facilitando encaminarse con paso seguro hacia la prosperidad y el éxito.
Invitamos a los gerentes de América a evaluar si realmente QUIEREN Y PUEDEN trabajar eficaz y
eficientemente, y luego determinar por medio de este libro, lo que DEBEN hacer para avanzar por el camino más corto y más apropiado hacia su destino de Éxito y Prosperidad
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