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Los retos que enfrentan las empresas en América Latina como consecuencia de la integración y de la apertura de fronteras son
inmensos.
A los desafíos derivados de la implementación de técnicas modernas de dirección y de la satisfacción de los consumidores al nivel más económico, se
suman, a partir del inicio de esta década, los derivados de una preocupación creciente por la preservación ambiental y el correcto uso de los recursos naturales dentro del marco del Desarrollo
Sostenible. Como consecuencia, la Función Ambiental asume cada vez más importancia y, sin
duda, será en el corto y mediano plazo, un criterio cada vez más determinante de la sobrevivencia y competitividad de las
organizaciones.
Cuanto antes se tome conciencia, más se contribuirá a asegurar su competitividad en un mundo sin fronteras donde los impactos ambientales derivados de la actividad y/o productos de las organizaciones son tenidos cada vez más en cuenta por las distintas partes interesadas que incluyen a sus
clientes, posibles aliados estratégicos, etc.
Las organizaciones no deben contentarse con satisfacer el marco legal vigente y, mucho
menos, hacerlo exclusivamente con el empleo de tecnologías End of Pipe , sino tener presente que el objetivo último a alcanzar con respecto a su desempeño ambiental es la
DESCARGA CERO de
contaminantes.
Reducir la generación de residuos e incentivar su reciclado representa una economía que contribuye a mejorar la competitividad y a promover una imagen verde de la organización, mientras que tratarlos y/o disponerlos será cada vez más caro y difícil.
Las organizaciones deben adoptar una actitud proactiva con respecto a la protección del
ambiente, considerándola cada vez menos como un problema y cada vez más como un patrimonio a
generar.
Un modo de encarar esa actitud proactiva respecto al ambiente lo constituye la adopción de un Sistema de Gestión de la Función Ambiental integrado a una Gestión Global de la organización ejecutada con la Filosofía de la Gestión de la Calidad Total a la
Medida.
Esta integración se conoce como la Gestión TQEM
(Ver Cuadro 23).
Aunque en un futuro se supere esta metodología de gestión, la organización deberá tener presente que su éxito dependerá cada vez más de los logros ambientales y que éstos son el fruto del compromiso ambiental y público de la Dirección superior y del correspondiente involucramiento del personal para alcanzar los objetivos y metas ambientales
requeridos.
Es nuestra aspiración que este Manual facilite a la Dirección superior de las organizaciones el logro de un desempeño ambiental cada vez
mejor, que satisfaga las expectativas de las distintas partes interesadas al nivel más económico.
CUADRO 23
TQEM: INTEGRACIÓN DE LA GESTIÓN DE CALIDAD TOTAL
(TQM) Y GESTIÓN AMBIENTAL (EM)
CUADRO 24
LA SERIE ISO 14000, COMITE ISO/TC207, ESTRUCTURA
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